ADELIO CASTAÑO CASQUERO
"Deudas, realizaciones y proyectos" (1979)
¿Cuál es el destino del edificio que fue Colegio Libre Adoptado? (1980)
El Prado Carrealvar. (1981)
Alaejos en el siglo XVIII. (1981)
La Iglesia de San Pedro de Alaejos. (1981)
Gloria y decadencia del vino de Alaejos. (1982)
Un hijo ilustre de Alaejos: Antonio Hernández Morejón. (1982)
El hospital del Buen Pastor debe convertirse en Unidad Sanitaria Local. (1983)
Se quedó en proyecto. (1983)
Las fiestas en Alaejos, a principios de siglo. (1984)
Alaejos, señorío de los Fonseca y sus sucesores (siglo XV-1837). (1984)
Ordenanzas de la Villa de Alaejos. (1985)
1883: instalación del Consejo Democrático Federal de la villa de Alaejos. (1986)
Reglamento a que han de sujetarse los alguaciles para desempeñar el cargo. Alaejos 1906. (1986)
Alaejos: oficios tradicionales. Cesteros y alfareros. (1988)
Breve repaso histórico de Alaejos. (1988)
Toponimia del término municipal de Alaejos. (1989)
Salamanca y Alaejos. (1990)
La enseñanza en Alaejos. Apuntes históricos. (1991)
Han pasado 20 años. (1999)
[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "Deudas, realizaciones y proyectos", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1979.]
DEUDAS, REALIZACIONES Y PROYECTOS
A falta de un Boletín de Información, aprovecho la oportunidad que ofrece el Programa de Festejos, para hacer un poco de historia sobre lo hecho en estos 4 meses, los proyectos futuros y las deudas que recogemos.
La economía municipal no es buena ahora, y una muestra de ello son las deudas que se han de pagar anualmente y que podemos resumir así:
- 350.000 ptas. a la Diputación de un crédito de 3.500.000 ptas. a pagar en 10 años (se han pagado 2), por obras Ayuntamiento.
- 67.762 ptas. más intereses al Banco de Crédito Local para obras de pavimentación a pagar en 15 años.
- 31.538 ptas. al Banco de la Construcción por obras del Instituto a pagar en 20 años.
- 46.500 ptas. a la Diputación por arreglo de calles a pagar en 10 años.
Esto supone una deuda anual de cerca de 500.000 ptas. durante al menos 8 años. Hay que añadir, que existe una deuda con la Mutualidad de Funcionarios de la Administración Local que sobrepasa actualmente el millón de pesetas.
Si de un presupuesto que pasa de 5 millones, sumamos los gastos de: alumbrado público (más de 500.000 ptas.), personal (cerca de 3 millones), agua y basura (más de 500.000 ptas.), escuelas (250.000 ptas.), festejos, seguros, alcantarillados, material, dependencias municipales, impuestos, etc., podemos suponer que no se pueden acometer grandes obras, por la sencilla razón de no disponer de dinero.
Hay que tener en cuenta que los ingresos se basan en las participaciones de los Impuestos Estatales, tasas, contribuciones en su mayor parte, de ahí la necesidad de buscar otras fuentes de ingresos.
¿Qué se ha hecho hasta ahora?
Como consecuencia de lo anteriormente expuesto, se modificarán las Ordenanzas Municipales, permitiendo así mayores ingresos en 1980. Hacen mucho daño a su pueblo los que con engañosas campañas predican la “no cotización” contra lo que es un deber ciudadano.
Se ha expuesto ante las distintas Delegaciones los problemas principales, y así en Educación y Ciencia se nos comunicó por parte del Delegado la posible reforma de una de las Escuelas y la dificultad de la puesta en marcha del llamado Instituto, si no se cuenta con suficiente matrícula y medios adecuados. Ello conlleva un estudio de la comarca y las posibilidades de la misma de mantenerlo, para lo que hemos comenzado a cambiar impresiones con los alcaldes de la zona.
En cuanto al problema de la luz, se nos ha prometido el control de cortes de corriente por parte del Ingeniero Jefe de Industria y Energía para lograr así un buen servicio.
Se han realizado obras en el Matadero que se completarán con otras, tras haberse expuesto el problema ante el Delegado de Sanidad.
Se ha pavimentado una calle, recuperado un solar de 1.800 m2 eliminando así el problema sanitario del mismo, obras en el cuartel de la Guardia Civil, etc.
Ante la Delegación de Obras Públicas y Urbanismo, se ha comenzado a gestionar subvención para solicitar las Normas Subsidiarias de Planeamiento en sustitución de la vigente Delimitación del Casco Urbano. Se trata de ordenar, evitando el caos urbanístico. También se han solicitado ante este organismo señales de circulación, sin obtener todavía una respuesta en ningún sentido.
De la Diputación Provincial, se han obtenido 1.400.000 ptas. para afrontar los gastos de la fachada del Ayuntamiento con una aportación de la Diputación del 50%.
En sesión plenaria se acordó ceder al menos 50 m2 de los locales del Ayuntamiento a la Asociación Democrática de Pensionistas y Jubilados.
Con la ayuda de Concentración se ha hecho limpieza de la “Reguera”, se ha delimitado el prado y arreglado el camino de acceso a los depósitos de basura en el mismo. Se nos ha prometido además el arreglo del camino de la Casita y camino del cementerio.
Ante la Delegación de Trabajo, se ha insistido repetidamente sobre el problema del paro, como se hizo en visita efectuada al Excmo. Sr. Gobernador Civil para exponer las pérdidas de muchos agricultores como consecuencia del pedrisco.
Se han visitado también las Delegaciones de Deportes y Cultura para exponer en ambas los problemas relacionados con las mismas.
Se aprobó también, en sesión plenaria, solicitar la municipalización del Cementerio, actualmente parroquial, sin obtener aún respuesta del arzobispado.
¿Qué proyectos hay para el futuro?
Lograr, en principio, una mayor participación por parte de todos en las tareas encomendadas a la Corporación, así como una mayor colaboración.
De forma inmediata la acometida de agua al cementerio, así como habilitar un depósito de cadáveres y hacer la limpieza del mismo si se concede la municipalización.
Ajardinamiento de algunas zonas del pueblo, con la ayuda del IRYDA y otros organismos. Más ambicioso y contando con las ayudas correspondientes, la realización de una piscina, para lo que se han comenzado las gestiones.
Pavimentación de algunas calles y posible empedrado de la Plaza Mayor, que completaría las obras realizadas en el Ayuntamiento.
Señalización de algunas calles de forma progresiva, evitando así las infracciones que actualmente se cometen.
Una vez terminadas las obras del Ayuntamiento, la creación de una Biblioteca que sirva de Casa de Cultura al mismo tiempo.
Con la esperanza de ver culminada la Concentración Parcelaria se podrán acometer nuevos proyectos.
Además se ha de lograr en años próximos unas fiestas mejores, con una mayor participación.
Para poder alcanzar estas metas, dependerá de:
- De la Administración por parte del Ayuntamiento.
- De la colaboración de los vecinos.
- De la ayuda recibida de los Organismos oficiales.
Sólo resta añadir que, tened por seguro haré todo lo posible para lograrlo.
Adelio Castaño Casquero
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "¿Cuál es el destino del edificio que fue Colegio Libre Adoptado?", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1980.]
¿CUÁL ES EL DESTINO DEL EDIFICIO QUE FUE COLEGIO LIBRE ADOPTADO?
Esta es la pregunta que se hacen muchos vecinos de Alaejos tras largos años de permanecer cerrado sin explicación alguna. Recordando las promesas de las Elecciones Municipales esperan que algún día se pueda contar o bien con un centro de B.U.P. o de F.P.
Y es lógico que esto suceda así. Pero puede caerse en el grave error de que ha sido la falta de eficacia por parte de la Corporación, lo que motive que la situación continúe igual. Ha transcurrido poco más de año y medio y muchas de las promesas se van haciendo realidad.
El interés puesto en que se logre que algún día, este edificio se dedique para lo que fue hecho (la enseñanza) ha sido grande y podrá resumirse así:
Hecho un estudio con las escasas posibilidades técnicas con que contamos, que incluso apareció resumido en varios números de “El Norte de Castilla” con los titulares: “Alaejos y los pueblos de la comarca necesitan un centro de B.U.P.” y “Necesidad de un centro de B.U.P. o de F.P. en Alaejos”, se remitió a las autoridades educativas y gubernamentales. Se expuso además de forma personal al Sr. Delegado de Educación y Ciencia. Se aceptó la posibilidad de que se creara un Centro de Formación Regional, y en este sentido fue tramitada la Instancia a Madrid desde Valladolid, solicitando F.P. de Primer Grado en las ramas de Electricidad y Administración.
Transcurrido algún tiempo se recibe escrito del Sr. Delegado en que se nos da la buena noticia de que se ha destinado una cantidad para la mejora de uno de los centros escolares pero al mismo tiempo la no tan agradable referente a la Sección de Formación Profesional en el sentido de que se elevó por parte de la Delegación a la Dirección General de Enseñanzas Medias, propuesta de creación de una Sección de Formación Profesional de Primer Grado en Alaejos, pero que no ha podido tenerse en cuenta para el próximo curso.
No dudamos del interés del Sr. Delegado y así se lo agradecemos. No obstante no podemos desfallecer. Hay que seguir insistiendo, y si no puede hacerse realidad en el curso 1980-1981, esperamos y ahí descansan nuestras esperanzas de que durante el curso 1981-1982, Alaejos pueda contar con Centro de Enseñanza Media. No falta lo más costoso: las instalaciones y confiamos en el buen juicio de nuestros gobernantes, pues, ¿cabe mayor irracionalidad que seguir gastando dinero en nuevos centros, contando como en este caso con uno cerrado?
Nuestro trabajo, seguirá en el camino de conseguirlo y en la confianza de que por parte del Ministerio sean oídas nuestras peticiones, que consideramos justas.
A. Castaño.
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "El Prado Carrealvar", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1981.]
EL PRADO CARREALVAR
El día 10 de mayo de 1916, fiesta de Nuestra Señora de la Casita, es también una fecha importante por otra razón singular. Ese día se celebró una sesión extraordinaria en el Ayuntamiento bajo la Presidencia del Alcalde D. Nicolás Martín Alonso y actuando como secretario D. Valentín Antoraz Hernández. En el orden del día, un solo asunto: la propuesta de que el Ayuntamiento se haga cargo de la administración, disfrute, aprovechamiento y conservación del prado Carrealvar, hasta entonces administrado por la Sociedad de Labradores.
El debate (lo recordarán algunos de haberlo oído a sus padres o abuelos) debió ser amplio. El Alcalde argumentó que pertenece a los bienes del Municipio, y que en vista de los preceptos de los artículos 72 y 75 de la Ley Municipal vigente entonces, debe el Ayuntamiento incautarse del mismo, añadiendo que la Sociedad de Labradores ha quedado disuelta por voluntad de 50 socios por lo que no sería equitativo ni justo que un reducido número de labradores gozara de los beneficios del prado.
El primer Teniente-Alcalde D. Teodosio Caballero González protesta primero por la celebración de la sesión y alega a continuación que el Prado es de la Asociación como se demuestra al pagar la contribución a título de dueños desde hace más de 20 años; que en 1888 el Ayuntamiento promovió expediente pidiendo la excepción del Prado en concepto de dehesa boyal y fue desestimado en 1895 y que en 1890 el Ayuntamiento acordó estar conforme con que el prado era de la propiedad privada del Gremio de Labradores. Esta propuesta que fue también suscrita por los concejales D. Tomás López Cafranga y D. Raimundo Lucas Belloso les fue devuelta. Tras la intervención de algunos concejales, intervino de nuevo el Alcalde para afirmar que el prado aparece como bienes comunes, según consta en el catastro, libro 3º, folio 2.275 y además por una Real cédula de S. M. el Rey Felipe V se autorizó a esta villa para que hiciera de las Regueras del Prado Carrealvar prados y tras añadir otras consideraciones, se dio por suficientemente discutido el asunto y puesto a votación ofreció el siguiente resultado:
- A favor: 7, D. Nicolás Martín, D. Jerónimo Zapatero Buitrón, D. Hilario Monge Castander, D. Eutimio Hernández Monge, D. Elías Martín Alonso, D. Mariano Antoraz García y D. Inocencio Santana Casado.
- En contra: 3, D. Tomás López Cafranga, D. Teodosio Caballero González y D. Raimundo Lucas Belloso.
- Se abstienen: 1, D. Pedro Morante Moyano.
El prado Carre Elvar, Carrelvar o Carrealvar no se constituye como tal, como se afirma en la sesión comentada por Real Cedula de S. M. el Rey Felipe V, pues según consta en otro documento de fecha 30-10-1636: “Don Felipe por la gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Aragón...” dado que el concejo y regimiento puso de manifiesto la necesidad de prados para el pasto por cuya causa muchos vecinos habían abandonado la villa y siendo el lugar más apropiado entre el camino de Carre Castro y la raya de Siete Iglesias, debió comprarse a los propietarios entonces. Si se observa la fecha, no fue Felipe V (el mismo de la real cédula), ya que éste empezó a reinar en 1700, sino Felipe IV, que reinó entre 1621 y 1665.
De una manera o de otra, desde entonces debió administrarse, hasta que se hizo cargo la Sociedad de Labradores y como hemos visto a partir de 1916 el Ayuntamiento.
A. Castaño.
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "Alaejos en el siglo XVIII", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1981.]
ALAEJOS EN EL SIGLO XVIII
Del manuscrito que se conserva en el Ayuntamiento de Alaejos con fecha de 1751 (hace 230 años) entresacamos como más importantes los siguientes datos:
La villa de Alaejos y la agregada a ella, la villa de Valdefuentes, eran de Señorío y pertenecían al Duque de Veragua.
Tenía el término 20.302 obradas (una obrada equivalía a 400 estadales, y esto era 11,1756 m2), de las que 5 eran de huertas de hortalizas, 812 eran consideradas de primera, 377 de segunda y 8.761 de tercera. Eran 21 de alcacer de primera, 29 de segunda y 31 de tercera; 1.281 eran viñas de primera, 1.592 de segunda y 2.129 de tercera; 190 prados de primera, 103 de segunda y 124 de tercera; 500 de monte y pasto de primera, 300 de segunda y 617 de tercera; 25 de eras y 14 de pastos.
Se pagaban diezmos, primicias y el Voto de Santiago.
Los productos principales eran: vid, trigo, cebada, centeno, algarrobas, avena, garbanzos y berzas.
Dado el número de pastores (83), el ganado ovino debía ser abundante. Contaba también la villa con 26 colmenas.
El número de vecinos era de 538 y destaca el elevado número de viudas: 119. Las casas existentes eran 528: 101 altas, 414 bajas, 6 inhabitables y 3 arruinadas.
Otro dato curioso y significativo lo constituye el número de curas beneficiados de las dos Iglesias: 25, además de 15 clérigos a los que había que sumar otros 21 religiosos “de Misa” y 5 legos del convento de San Francisco (descalzos).
Existía un Hospital para pobres, que eran 20 (“pobres de solemnidad”).
Las profesiones eran las siguientes: 213 labradores, 202 jornaleros, 83 pastores, 3 alfareros, 3 herradores, 5 sastres, 2 organistas, un pregonero, 7 panaderos, 2 sacristanes, un maestro de primeras letras, 7 mesoneros, un cubero, 7 tenedores de lienzos, 10 cardadores, 5 tejedores, 2 cereros y confiteros, un abogado eclesiástico, seis mercaderes, un médico, un boticario, dos cirujanos, 3 barberos, un escribano, 8 zapateros, un tratante de cerdos, 2 esquiladores, un albardero, 4 albañiles, 2 carpinteros, un cerrajero, un cillero, un estanquero, un abacero, un dorador, etc. Algunas de estas profesiones han desaparecido.
En otro documento de fecha cercana al anterior (1760) se dice que “Alaexos” pertenece al partido de Cuéllar, de la provincia de Segovia. Los bienes eclesiásticos ascendían a 3.713 obradas y los patrimoniales, 917.
Figuran entre los principales propietarios:
- D. Pedro Gómez Perlines: 169,5 obradas y 44 aranzadas de viñas (la aranzada equivale a la obrada).
- D. Lope Méndez Ladrón de Guevara: 330,25 obradas, 82 aranzadas.
- D. Pedro Naba Español: 165 obradas y 12 aranzadas.
- D. Martín Méndez Velázquez: 152,25 obradas y 13 aranzadas.
- D. Manuel Vadillo Basteros: 109,25 obradas y 66 aranzadas.
Con cantidades parecidas aparecen: D. Manuel Ballesteros Perlines, D. José Joaquín de Bereterra, D. José Puertas, D. Francisco Alonso Becerra y D. Agustín Perlines.
Es curioso observar que muchas de las calles de entonces conservan hoy su nombre o lo han conservado hasta hace poco, como las calles: Zabacos, la Fortaleza, Carranza, Juan Méndez, Pastores, Perejilés, Lucas Martín, de la Ronda, de la Gargantilla, Ronda de San Francisco, Casas Nuevas, de las Conchas, Arrabal, Plaza Mayor, etc.
También conservan sus nombres la mayoría de los pagos: Carremedina, de la Morcilla, de las Latas, Montenegro, El Castaño, Carrelanava, Picazos, Ortigal, etc.
Entre los apellidos más abundantes: Perlines, Puertas, Manjarrés, Méndez, Santana, Carrasco, Casado, Caballero, Salamanqués, Sandonís, Alonso, Sevilla, Carracedo, Berdote, Castander, Cesteros, Hernández, etc., todos ellos repetidos en el censo actual.
Algunas cosas han cambiado desde aquellos años hasta nuestros días. Sin embargo, el carácter agrícola-ganadero de entonces sigue intacto.
A. Castaño.
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: " La Iglesia de San Pedro de Alaejos", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1981.]
LA IGLESIA DE SAN PEDRO DE ALAEJOS
La Comisión Provincial del Patrimonio Histórico-Artístico, en reunión celebrada el día 15 de julio, y a la vista del escrito del Ayuntamiento de Alaejos de 25 de mayo en que se comunicaba la moción aprobada en sesión del Pleno del 21 de mayo solicitando la declaración de Monumento Histórico-Artístico Nacional a favor de la Iglesia de San Pedro, acordó solicitar a la Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas la incoación de expediente de su declaración como Monumento Histórico-Artístico.
Alaejos cuenta con un importante Patrimonio artístico, lo que ya motivó al Ayuntamiento que solicitara la declaración de la Villa como Conjunto Histórico-Artístico, estando incoado el expediente desde el 14 de abril (B.O.E. de 13-06-1980). Cuenta además con la Iglesia de Santa María, que es Monumento Histórico-Artístico por Decreto de 03-06-1931 (publicado en la Gaceta el 04-06-1931), con algunos edificios civiles importantes como el Ayuntamiento, numerosos escudos heráldicos en algunas fachadas de viejas casonas, etc.
En la moción en que se solicitaba la declaración como Monumento Histórico-Artístico de la Iglesia de San Pedro se decía:
“La Iglesia de San Pedro, se halla en la Plaza Mayor de la Villa con dimensiones de 50 metros por 22,5 metros. Construida con ladrillo y mampuesto en el siglo XVI con reformas exteriores del siglo XVIII. Su torre mide unos 70 metros desde la base.
Se estructura en tres naves, separadas por pilares y arcos de medio punto que se cierran con bóvedas de crucería.
En la nave del Evangelio destaca una escultura de Cristo del siglo XVI y retablo del mismo siglo; otro del siglo XVIII con esculturas barrocas, uno plateresco del XVI y otro barroco del XVIII. Sobresale así mismo un Cristo yacente del siglo XVI. En el Presbiterio el retablo Mayor renacentista del siglo XVI con numerosas esculturas.
En la nave de la Epístola, retablos barrocos del siglo XVIII.
En uno de ellos hay una escultura del Niño Jesús y una pintura popular de la Virgen con el niño.
En los pilares de separación existe un retablo neoclásico y algunas pinturas. A los pies facistos y sillería de coro con 29 sitiales.
Posee también un órgano barroco del siglo XVIII restaurado recientemente.
En su sacristía destaca la cajonería barroca del siglo XVIII, un Cristo de marfil del mismo siglo, así como diversas obras de orfebrería, como un cáliz de plata dorada del siglo XV, naveta del XVI, cruz rococó de plata del XVIII y cruz parroquial de plata del XVI.
En su exterior contrafuertes verticales y un balconaje de forja castellana y escudo que da a la plaza. En dicho balcón contemplaban los actos públicos las autoridades eclesiásticas.
En conjunto posee elementos góticos, renacentistas y mudéjares.
Tuvo gran número de beneficiados en siglos pasados, rivalizando en ello con la de Santa María.
La Iglesia de San Pedro, junto a la de Santa María constituyen el elemento más característico de Alaejos, sus esbeltas torres pueden divisarse desde largas distancias en la gran llanura castellana de oro y sol.
A. Castaño.
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "Gloria y decadencia del vino de Alaejos", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1982.]
GLORIA Y DECADENCIA DEL VINO DE ALAEJOS
Los romanos introdujeron el cultivo del viñedo en la cuenca del Duero. Como señala el profesor Alain Huetz de Lemps en su obra “Vignobles et vins du Nord-Ouest de L’Espagne” (Viñedos y vinos del Noroeste de España) el vino no se convierte en un alimento fundamental de la vida cotidiana hasta el siglo X.
Alain Huetz de Lemps que recorrió la zona durante 12 años (entre 1953 y 1965) recopilando datos para su obra, alude numerosas veces a los vinos de Alaejos. Según Huetz el vino blanco de Alaejos alcanzó su mayor notoriedad en el siglo XVI: “…los burgueses de las ciudades del Norte se hacen pasar por enfermos a fin de obtener autorización para beber el vino reconfortable de Rueda y Alaejos”.
Los caldos alaejanos han sido repetidamente alabados: Quevedo escribe “los paños franceses no abrigan lo medio que una santa bota de los de Alarejos” (Talía, Musa 6ª, romance 98); Cervantes en “El licenciado Vidriera”, nos cuenta cómo el protagonista, Tomás Rodaja, llega a Génova (Italia) y en una hostelería “se ofreció de hacer parecer allí, sin usar de tropelía ni como pintados en mapa, sino real y verdaderamente, a Madrigal, Coca, Alaejos, y a la Imperial más que Real Ciudad, recámara del Dios de la risa…”; de todos es conocido el proverbio: “Vino de Alaejos, que sustenta niños y viejos”; Dámaso de Frías en su “Diálogo en alabanza de Valladolid” (s. XVI) escribe: “Para pan, Tierra de Campos, donde cuando falta no hay que falte en Castilla y aún en toda España. Vinos, no pudiéndose meterse de fuera por particular privilegio de los naturales, tienen tantos y tan buenos para comunes que ninguno mejores quellos como lo dicen el refrán de los vinos agudos y para los que fuera quieran proveerse como reglados y ricos de vinos de más precio, están a la mano a ocho, diez y doce leguas los de Medina del Campo, Alaejos, Madrigal y Toro que a ninguno delos famosos deben nada en bondad están los vinos de estos lugares, tan afamados de muy buenos en extremo que cuanto que vos podéis haber oído” (“Vinos de Valladolid” de Luis Calabia).
Huetz de Lemps cita un documento del 23 de agosto de 1582 en el que se dice que entre los vinos consumidos en la Corte figuran los de Medina del Campo, Alaejos y Madrigal de las Altas Torres, que son los tres lugares más citados en las Ordenanzas Municipales de la época como prioritarios proveedores de vino de calidad.
Una Ordenanza Municipal de Alaejos, con fecha de 15 de junio de 1580, sobre viñedos, montes, prados, ventas de vinos, etc., es un fiel testigo de la importancia que debió tener el cultivo de la vid y los vinos de Alaejos en aquella época.
En 1597 según Huetz “los taberneros protestan y piden autorización para comprar en otras partes como Nava, Villaverde, Pozaldez, porque los negociantes de Medina y Alaejos les dan vino de inferior calidad para reservar los mejores a los “Arrieros de la Montaña” que los pagan a unos precios excesivos”.
Las principales ciudades castellanas (Valladolid, Salamanca, Palencia…) o del Norte (León, Santander, Bilbao…) consumen en el siglo XVI y parte del XVII el vino blanco de Alaejos. En 1599 llegan a Palencia 63 carretas con 566 odres de vino blanco de Alaejos: más de 63.000 litros.
El siglo XVI es pues “El Siglo de Oro” del vino de Alaejos.
A principios del siglo XVII, quizá exagerando la cifra, se dice que la producción llega a alcanzar 600.000 cántaros (100.000 hl.). Otra prueba de la prosperidad de Alaejos, gracias a sus vinos, son las Iglesias de Santa María y San Pedro, templos majestuosos construidos en aquella época.
La mayor parte de las casas tenían su bodega y lagar, que hoy se puede comprobar igualmente.
Es curioso que entonces se reservara el vino de calidad para los enfermos. En Bilbao, en 1583 existían tres tabernas de vino blanco durante el período de chacolí local y se añade una cuarta taberna que vende vino “regalado” para los enfermos y deber provenir de San Martín de Valdeiglesias, Medina del Campo, Madrigal de las Altas Torres o Alaejos.
Ya en la segunda mitad del siglo XVII otros pueblos van tomando el relevo de Medina y Alaejos: La Nava, Serrada, La Seca, etc.
En un documento de 1751, se dice que de las 20.302 obradas, 1.286 son viñas de primera, 1.592 de segunda y 2.129 de tercera, es decir, aproximadamente la cuarta parte. Según el catastro de la Ensenada de esa misma fecha la producción es ya mediocre: 7.247 hl., muy lejos de años anteriores.
En 1785 la cosecha no llega a la quinta parte de lo que fue, acentuándose cada vez el descenso de producción.
Ya en el siglo XIX, en 1884 existen solo 1.000 hectáreas de viñedos y la producción es de 3.200 hl.
A partir de la segunda mitad del siglo XIX se suceden las plagas que atacan los viñedos: el oidium entre 1855 y 1862, el mildiu en 1884 para terminar arruinando las escasas viñas la terrible filoxera.
Ya en el siglo XX la superficie del viñedo es muy escasa, según los datos que facilita D. Victoriano Braña en 1952 eran 12 las hectáreas de primera, 61 de segunda y 302 de tercera (no llega al 2% del total) y la producción de clarete y blanco muy escasa.
Actualmente existe una superficie de 10,8 Has. plantadas del tradicional verdejo, dentro del Plan Experimental de Viñedos por la Diputación Provincial que acertadamente escogió entre otros a Alaejos que tuvo un pasado espléndido en la producción de vinos.
A. Castaño
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "Un hijo ilustre de Alaejos: Antonio Hernández Morejón", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1982.]
UN HIJO ILUSTRE DE ALAEJOS: ANTONIO HERNÁNDEZ MOREJÓN
Por una orden del Ministerio de Cultura de 21-05-1980 se creaba el Centro Cultural “Antonio Hernández Morejón” de Alaejos.
Antonio Hernández Morejón, nació en Alaejos el año 1773. Dos de sus hermanos, Marcos y Sebastián, fueron sacerdotes, renunciando este último a un obispado en América.
Tras la infancia, que probablemente transcurriría en Alaejos, estudió en Vich y la Universidad de Cervera. Desde 1793 estudia Medicina en Valencia.
Comienza a ejercer la Medicina en 1799 en diversos pueblos. Se incorpora al servicio médico-militar en Mahón. Encontrándose en Soria, se inicia la Guerra de la Independencia contra los franceses, teniendo ocasión numerosas veces de mostrar un talento en la lucha contra el dolor y las epidemias. En 1815 es nombrado protomédico del ejército de Aragón, ocupando ese mismo año una cátedra de clínica en el Colegio de San Carlos y el puesto de médico de número en la Real Cámara. Consultor de la Suprema Junta de Sanidad del reino, protomédico general de los ejércitos, Vicepresidente de la Academia de Medicina de Madrid, miembro de diversas corporaciones nacionales y extranjeras, etc.
Apartado en 1823 de los puestos docentes y palatino, es repuesto en 1827 hasta su jubilación en 1830.
Murió el 4 de julio de 1836.
Destacó Hernández Morejón en tres frentes: como cirujano, docente y escritor. Su nombre figura en el “Catálogo de Autoridades de la Lengua”, publicado por la Real Academia Española.
Entre sus obras merece destacarse “Historia bibliográfica de la Medicina española”, obra póstuma, publicada entre 1842 y 1852, consultada todavía hoy. Dedica el tomo I hasta el siglo XV, el II y III estudian el siglo XVI, el IV y V el XVII y el V y VI el siglo XVIII. Él mismo dice de su obra “...he abierto un camino de nadie transitado hasta hoy, en donde hay tanto que ver, que ni mis sentidos, ni la fuerza continua de mi atención me habrán permitido verlo todo”. Ensalzada por otros muchos. Luis Comenge que opinó de la obra de H. Morejón como “monumento de gloria para la Medicina española”, dijo también: “producción admirable por juiciosa, simpática, instructiva, reveladora de una laboriosidad, un entusiasmo y una erudición ejemplares. Ella no desmerece frente a las obras de Rienzi, Lemos y otras extranjeras de parecida índole” “Puede reprochársele que no acertó a presentar la positiva medicina nacional con la evolución de sus instituciones, de sus doctrinas y la crítica y filiación de los más salientes escritos”.
Escribió también otras obras: “Bosquejo histórico de la Medicina” que contiene “Juicio imparcial sobre la reunión de la medicina con la cirugía, y relaciones de la farmacia con entrambas”, “Ensayo de ideología Clínica”, “Bellezas de medicina práctica, descubiertas en el ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha, compuesto por Miguel de Cervantes Saavedra” (1836), con esta obra se inicia la literatura médica sobre la obra de Cervantes; obras de patología general e interna catalogadas entre las mejores del siglo XIX; redactó un plan general bibliográfico sobre hidrología y fue uno de los cultivadores y publicistas de la higiene (hay que tener en cuenta que hablamos de hace más de 150 años).
Se puede afirmar sin duda que con los médicos Joaquín Villalba, Anastasio Chinchilla y Hernández Morejón comienza la historiografía médica española.
Fue además un entusiasta y propagador de la vacuna, que se había introducido en España hacía poco tiempo.
Su vida y su obra ha sido tratada en escritos de Luis Comenge: “Bibliografía: Morejón y Chinchilla”; M. de la Plata y Marcos: “Antonio Hernández Morejón”; Luis Sánchez Granjel: “Orígenes de la historiografía médica española”, “Los médicos ante el Quijote”, etc.
Hace unos meses el Doctor Mariano F. Zúmel, Presidente de la Sociedad de Médicos Escritores de España, pronunció una conferencia en nuestra Biblioteca Pública. Descubrimos entonces que Hernández Morejón era algo más que el nombre de una Plaza de la Villa, que fue en su tiempo un genio de la Medicina española, y que hoy está casi injustamente olvidado.
El pueblo que le vio nacer le dedica su nombre a un Centro Cultural, que quizá algún día descubra hombres y mujeres de su talento.
A. Castaño
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "El hospital del Buen Pastor debe convertirse en Unidad Sanitaria Local", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1983.]
EL HOSPITAL DEL BUEN PASTOR DEBE CONVERTIRSE EN UNIDAD SANITARIA LOCAL
El 26 de febrero de 1981 se aprobó por el Pleno del Ayuntamiento de Alaejos una moción presentada por el Grupo Socialista contra el tratamiento dado a la villa en la confección del Mapa Sanitario de la provincia de Valladolid (Orden de 22-12-1980, B.O.E. de 12-02-1981).
En dicho Mapa Sanitario figuraba Alaejos como distrito rural, dependiente de la Unidad Sanitaria Local de Castronuño, que depende a su vez de la Subcomarca de Tordesillas (Comarca de Medina del Campo).
En la citada moción se rechazaba rotundamente esta estructuración, que colocaba injustamente a Alaejos en la triste espiral. ¿Quiénes confeccionaron este aberrante Mapa? ¿Se presionó lo suficiente para que éste no fuera el resultado? Me temo que no.
Las razones que se alegaron por el Ayuntamiento solicitando se convirtiera en Unidad Sanitaria Local fueron escuetamente las siguientes:
1ª. De tipo Histórico. En Ordenanza Municipal de 1580 se hace mención al Hospital de Alaejos. En 1753 se encargan los Hermanos del Buen Pastor de dirigirlo, recibiendo su nombre. En legajos que se conservan, se habla del estado del Hospital unos años antes (1744-1745).
Tuvo gran auge en el siglo XVIII. Fue cerrado y de nuevo abierto en 1785 para enfermos pobres, haciéndose cargo una sociedad caritativo-económica, primera tras la de Valladolid de las “Sociedades Económicas de Amigos del País”.
2ª. Por población, de Alaejos y de los pueblos próximos.
3ª. Por su situación geográfica.
4ª. Por disponer de un amplio solar de alrededor de 1.300 metros cuadrados y buenos accesos.
5ª. Por el movimiento de vehículos por las carreteras que pasan por Alaejos.
6ª. Por el interés de la propia Corporación.
Por el Plan Especial de Inversiones Presupuestarias de 1982 para la realización de obras urgentes se concedían 3 millones de pesetas para la restauración y consolidación del Hospital del Buen Pastor, corriendo el Ayuntamiento con los gastos del proyecto. Las obras se realizaron a finales de 1982.
Ahora es preciso saber cuáles son los proyectos del Gobierno en materia sanitaria en lo que respecta a Alaejos, y lograr que en plazo no lejano, se cuente con la anhelada Unidad Sanitaria Local.
Es labor de todos, Ayuntamiento y vecinos de la villa, insistir para que esta oportunidad no pase de largo. Alaejos lo merece.
Adelio Castaño.
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "Se quedó en proyecto", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1983.]
SE QUEDÓ EN PROYECTO
Alaejos podría contar en la actualidad con su estación de ferrocarril, si el proyecto gestionado en 1887 hubiera salido adelante. Pero no fue así.
En la “Memoria sobre la determinación del trazado comprendido entre Valladolid y Sieteiglesias, presentada por la gerencia” impreso en 1887, se recogen los distintos trazados del ferrocarril VALLADOLID-FUENTESAUCO, que se pretendía:
Con una longitud de 99 kilómetros y las estaciones de Valladolid, Simancas, Villanueva de Duero, Serrada, La Seca, Rueda, Tordesillas, Pollos, Sieteiglesias, ALAEJOS, Vadillo de la Guareña, Fuentelapeña y Fuentesaúco.
Se citaban las distancias entre las estaciones, los pueblos afluentes a cada estación, su movimiento comercial y número de habitantes. Así Alaejos figuraba con 3.776 habitantes, un movimiento comercial de 7.648.269 kgs. en la exportación y 659.661 kgs. de importación; los pueblos afluentes a la que sería estación de Alaejos: Castrejón y Torrecilla de la Orden, figuraban con 705 y 1.892 habitantes respectivamente.
El presupuesto por kilómetro (expropiación, movimiento de tierras, obras de fábrica, casas de guarda, edificios, vía, material, accesorios generales y telégrafo) era de 66.000 pts., y el presupuesto total de 6.534.000 pts.
En cuanto al movimiento de viajeros, se calculaban en Alaejos, 319 en primera clase y 6.054 en segunda clase.
En mercancías 11.204.091 kgs. de exportación y 992.172 kgs. de importación.
Las tarifas calculadas eran las siguientes: 0,08 ptas. por viajero y kilómetro en 1ª clase; 0,05 ptas. por viajero y kilómetro en 2ª clase.
Las mercancías por tonelada y kilómetro variaban: 0,20 ptas. en primera clase; 0,16 ptas. en 2ª clase y 0,12 ptas. en 3ª.
2. Trazado por Nava del Rey
Con una longitud de 87 kilómetros y las estaciones de: Valladolid, Simancas, Villanueva de Duero, Serrada, La Seca, Rueda, La Nava del Rey, Sieteiglesias, ALAEJOS, Vadillo de la Guareña, Fuentelapeña y Fuentesaúco.
Se completaba la memoria con numerosos datos y cifras, para terminar con algunas observaciones sobre la conveniencia de un trazado u otro, que eran muy escasas.
La memoria la firmaba el Director Gerente, D. Jorge María de Ledesma y Palacios, con fecha de 8 de mayo de 1887.
Numerosas debieron ser las gestiones llevadas a cabo por el Comité Central del F. C. Económico de Valladolid a Fuentesaúco, que se había constituido para sacar adelante este ambicioso proyecto, que nunca sería una realidad, y es que no siempre los buenos propósitos encuentran suficiente acogida y dinero.
Adelio Castaño.
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "Las fiestas en Alaejos, a principios de siglo", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1984.]
LAS FIESTAS EN ALAEJOS, A PRINCIPIOS DE SIGLO [XX]
Sólo las personas de avanzada edad quizá recuerden cómo eran las fiestas en su niñez allá por 1905 o 1906. Otras oyeron hablar de ellas a sus padres y sus abuelos. Si repasamos algunos programas de fiestas de aquella época o documentos que he tenido la suerte de leer, encontramos algunas curiosidades que forman parte también de la historia de Alaejos.
En los programas de festejos de 1905 y 1907 estos eran los anuncios:
- Ultramarinos, hierros y ferretería de Celso Vázquez, Ronda del Castillo nº 31. (...) se de carros, herramientas para todas las industrias y un inmenso surtido en ferretería. Depósito de las mejores rejas para arados y puntas de todas clases. Primera casa en su ramo (Programa de 1905).
En el de 1907 el anuncio era distinto:
- “La América”, calzados y ultramarinos finos de Celso Vázquez. Alaejos. Casa especial en calzados americanos; surtido selecto para señoras y caballeros, de lujo y corrientes. Especiales para niños. Esta casa cuenta también con todo lo concerniente en el ramo de ultramarinos, siendo su especialidad los ricos vinos de Jerez, galletas finas, conservas marítimas y vegetales y bombones suizos. Depósito de papel de fumar. Lejía líquida y carburo. Primera casa en ultramarinos.
- “El Porvenir”. Comercio de Pedro Hernández e hijos. Gargantilla, 4 y 6. Alaejos. En este acreditado establecimiento se halla lo más selecto en novedades de señora, inmenso surtido en panas y paños para caballero, a precios sin rival, además cuenta con surtido completo en los artículos de paquetería, quincalla, mercería, librería, juguetería, etc. Cristales planos a precios de fábrica. Venta al por mayor y menor.
Tampoco deja de ser curioso el lenguaje publicitario de este mismo anuncio en el programa de 1907, donde llama también la atención el precio de un traje: 5 ptas.: “El Porvenir”. Pedro Hernández e hijos. Alaejos. Comercio de tejidos del reino y extranjero. Paquetería, mercería y quincalla. Librería y objetos de escritorio. Menaje para escuelas y papeles pintados. Novedades en paños para caballero desde 5 pts. traje en adelante. Especialidad en gorras y sombreros. Juguetes de todas clases y precios. Objetos fantasía para regalos. En tapabocas y mantas procedentes de fábrica, se ha recibido un variado surtido a precios sin rival. Preciosas colecciones en postales, tarjetas para felicitar y otros muchos artículos que no enumeramos. Ventas al detall y por mayor.
La confitería, cerería y chocolate de Gregorio Belloso en la calle del Pozo se anunciaba así: “Tengo el gusto de ofrecer a Vd. mi nuevo establecimiento en el que se elaboran toda clase de artículos pertenecientes a los ramos de confitería, cerería y chocolates, y muy especialmente toda clase de cajas, platos y fuentes de dulces y ramilletes montados en caramelo, coelanta, fondat y glasa. Pulcritud, esmero y precios muy módicos en los trabajos de encargo. Visitad esta casa y os convenceréis.”
También se anunciaban “La Alaejana”, acreditada fábrica de aguardientes, licores y jarabes, propiedad de don Elías Martín Alonso. Francisco Santana (Samaniego), que el de la Casita y desde las ocho de la mañana hacía el recorrido desde el pueblo a la Ermita por 50 céntimos ida y vuelta a cada persona. “La Vallisoletana”, fábrica de anisados, licores y jarabes de Albertos y Modroño. Confitería y cerería de Dionisio Gallego. El molino “El Carmen”. El Gran Café de la Amistad. El almacén de maderas de Gonzalo P. Carretero. La zapatería modelo de Mariano Antoraz. Y la tienda de tejidos de Luis Morante.
En 1905, 1906 y 1907 las fiestas fueron los días 7, 8, 9 y 10 de septiembre.
El día 7 al amanecer la Banda Municipal (en 1910 estaba formada por diez personas), dirigida por Máximo Reoyo Alonso y las dulzainas recorrían las calles anunciando el comienzo de las fiestas.
El mismo día desfilaban los enanos y gigantes, había partidos de pelota en el frontón Alegría, que se encontraba en la calle Ronda del Castillo y los fuegos artificiales en la Plaza unos años o en el Arrabal. En 1907 la compañía de teatro de don Federico Bassó puso en escena durante varios días las obras “Lo positivo”, “El ejemplo”, “Los corridos”, “Lo que vale el talento” y “Echar la llave”.
El día 8 comenzaba con la música y los encierros eran mucho más madrugadores que ahora: a las cinco de la mañana recorrían las calles Tejares y Zabacos hasta llegar a la Plaza Mayor, o bien seguían otro recorrido: Arrabal, calle Gargantilla (actual Ramón y Cajal) y Plaza Mayor como ocurrió en 1910, lo que quiere decir que no siempre el recorrido fue igual. Una vez en la plaza se lidiaban dos novillos titulados del “Alba”. A las diez de la mañana se celebraba la solemne función religiosa en la Ermita de la Casita y como dicen los programas “haciendo después la suntuosa procesión con la imagen permitiéndose el baile que desde tiempo inmemorial establecen los entusiastas devotos”.
A las tres de la tarde daba comienzo la primera corrida de novillos en la Plaza Mayor, que tenía una capacidad para 3.000 espectadores.
En 1910 se contrató a cuatro diestros para lidiar los novillos mientras el público sólo podía participar en los encierros. Ese año el Ayuntamiento arrendó en subasta 16 novillos bravos utreros para los días 8 y 9. La subasta fue adjudicada a don Pedro Puertas del Valle en 1.299 pesetas. Los encierros y novillos son de una gran antigüedad en Alaejos como se demuestra con un documento de 1688 en que se habla de los cinco toros que se han de correr en la plaza pública de esta villa el día 17 de junio de este año y darlos encerrados en la calle…”
Terminaba el día con teatro o baile en el llamado Teatro Coliseo de la calle Zabacos, hoy Salón Social.
El día 9 se repetía el mismo programa del día 8, excepto la función religiosa, con la novedad de los partidos de pelota que empezaban a las ocho de la mañana “en los dos frontones de esta localidad” (programa de 1907)
En 1905 tomó parte en el juego Belisario el Zamorano, “célebre pelotari español”.
El día 10 y último también había juegos de pelota, las cucañas, carreras a pie de niños de 10 a 15 años y a las cuatro de la tarde el baile popular gratuito que se celebraba en el prado Carre Elvar o en la Glorieta del Labajo del Lugar.
Como curiosidades se pueden destacar: en el bar del Teatro (que se arrendaba en pública subasta para esos días) las tarifas las imponía el Ayuntamiento y así una cerveza alemana grande costaba 60 céntimos y la pequeña 30 céntimos; un refresco con azucarillo 10 céntimos, o un bollo o una pasta 5 céntimos; la banda de música tenía un contrato por dos años (en 1910 por 1.000 pts.) y tocaba en los bailes 7 piezas y la jota, pero en las fiestas de septiembre eran 7 y la jota, aunque eso sí, las piezas debían tener una duración de 5 o 6 minutos cada una.
Así eran las fiestas, que en lo fundamental no han variado mucho con respecto a las actuales.
Un dato más: en 1905 Alaejos contaba con 3584 habitantes.
Adelio Castaño.
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "Alaejos, señorío de los Fonseca y sus sucesores (siglo XV-1837)", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1984.]
ALAEJOS, SEÑORÍO DE LOS FONSECA Y SUS SUCESORES (SIGLO XV-1837)
Durante casi cuatro siglos, Alaejos ha sido una villa de señorío que ha pertenecido a la familia de los Fonseca y por sucesivas uniones matrimoniales a una de las más importantes casas nobiliarias españolas: Ayala, Monterrey, Veragua, Berwick y Alba entre otras.
El régimen señorial tenía una serie de privilegios. Entre ellos, los derechos de la renta de la tierra que trabajaban hombres libres que con el tiempo adquirirían el derecho de la misma; los derechos de jurisdicción sobre los colonos y los derechos de gobierno, nombrando los corregidores, regidores, alcaldes, fieles, corredores, alcaides de sus castillos, etc.
Existía también el derecho a las prestaciones personales, como la caza, pesca, molino, fragua, hospedaje, etc.
Esta situación de dominio del señor no desaparece hasta 1837 de forma casi definitiva. En Alaejos desaparecen todos los derechos, excepto la propiedad de algunas fincas urbanas y rurales.
MAYORAZGO DE LOS FONSECA
El primer señor de Alaejos fue don Alonso de Fonseca, nacido en Toro el año 1418 y muerto en Coca en 1473. Era una familia de origen portugués que había servido a los reyes castellanos. Don Alonso fue arzobispo de Sevilla y sirvió al rey de Castilla, Enrique IV, a cuya mujer, la reina Juana, madre de Juana la Beltraneja, mantuvo encerrada en su castillo de Alaejos.
Fundó el maestrazgo de las villas de Coca y Alaejos, lo que suponía que todos los derechos que tenía sobre estas villas pasaban a sus herederos.
Otros miembros destacados de la familia Fonseca han sido: su sobrino Alonso de Fonseca, arzobispo de Santiago, fundador del Colegio de los Irlandeses de Salamanca, donde está enterrado. De su unión con María de Ulloa tuvo el tercer Alonso de Fonseca (1476-1534), arzobispo de Toledo y Santiago; don Francisco de Fonseca fundó en 1572 el convento de San Francisco de Alaejos, que en el siglo XVIII contaba con 21 franciscanos descalzos de misa y 5 legos.
Este convento se encontraba a una octava de legua (unos 700 metros) de la villa y parece ser que fue destruido por los franceses en la guerra de la Independencia; en 1607, por Real cédula de El Prado, Felipe III concede las alcabalas de Alaejos a don Antonio de Fonseca y Ayala, es decir, los impuestos sobre las ventas que se efectúen; don Fernando de Fonseca y Zúñiga es ya Conde de Ayala y Marqués de Tarazona en 1646, año en que da poder al corregidor de la villa don Diego de Rojas y Quiñones para que nombre alcaldes y regidores en Castrejón.
En 1679 doña Inés de Fonseca y Ayala es también Condesa de Monterrey. Juan Domingo de Zúñiga, Fonseca, Ayala y Toledo nombra en 1681 alcaldes ordinarios de Alaejos a Antonio Velázquez por el estado de hijosdalgo y a Pedro Zabaco Manjarrés por el de los hombres buenos.
LOS DUQUES DE VERAGUA
A principios del siglo XVIII se tiene noticia de los primeros descendientes de Colón, como señores de Alaejos. Carlos V había concedido el título de Duque de Veragua al nieto de Cristóbal Colón, Luis Colón de Toledo.
En 1710 aparece el nombre de Pedro Manuel Colón de Portugal, Ayala, Fonseca, etc., como dueño y señor de la villa y en numerosos documentos doña Catalina Ventura Colón de Portugal, Duquesa de Veragua, Berwick y Liria, que en 1738 nombra corregidor a Antonio Castellano y alcaldes a Lope Méndez de Guevara y Antonio Reynoso.
LOS DUQUES DE BERWICK
El primer Duque de Berwick era hijo del rey de Inglaterra Jacobo II.
Jacobo Fitz James Stuart, Duque de Berwick estuvo al servicio del rey Luis XIV de Francia, de cuyo ejército era lugarteniente. Combatió al mando de las tropas francesas en la Guerra de Sucesión española, al servicio del pretendiente del rey francés: Felipe V, mariscal de los ejércitos, por sus numerosas victorias, como la célebre batalla de Almansa, recibió de manos del rey el Toisón de Oro y pasó a ser Grande de España con los títulos de Duque de Liria y Jérica. Este célebre personaje fue pintado por grandes pintores como Ingress o Tourniéres.
Uno de sus hijos, el primogénito, contrajo matrimonio con la hermana del Duque de Veragua, que al morir éste, heredó el título: doña Catalina Ventura Colón de Portugal.
El hijo de Catalina y Jacobo, también llamado Jacobo como la mayoría de los descendientes primogénitos, casó con María Teresa de Silva Álvarez de Toledo, hermana del Duque de Alba.
De 1739, se conserva un documento que dice: “Discrepción de los dicho; preeminencias y prerrogativas tocantes y pertenecientes en esta Villa de Alaexos al Excmo. Sr. D. Jacobo Fitz James Stuart, Colón de Portugal, Ayala, Fonseca, Toledo, Ulloa, Fajardo y Dávalos, Gran Almirante de las Indias y Adelantado Mayor de ellas, Duque de Veragua, de la Vega, de Berwick, de Liria, de Jericá... Señor de las Villas de Coca, Alaejos, Castrejón, Valdefuentes...”. Y tras la larga lista de títulos y señoríos se añade la potestad que tiene de nombrar al corregidor, los dos alcaldes ordinarios, cuatro regidores, fieles de rentas, romanas y bastimentos, corredores de vinos y alcaides del Castillo y Fortaleza: “Del Castillo y Fortaleza de esta Villa, y se previene que en cuanto dicho Castillo en que solían habitar Sus Excelencias se halla destrozado, que está inhabitable. Sólo tiene las paredes y algunas tejas y las puertas de hierro de la entrada y las de donde servía como cárcel”. Se añade que los alcaldes y regidores toman posesión en el Ayuntamiento, sala de arriba... “a causa de haber padecido mucha ruina, especialmente la que sobrevino en el año pasado de 1714”.
Se suceden varios Berwick (el IV, V y VI Duques) hasta que el VII Duque de Berwick, Carlos Fitz James se convierte también en el XIV Duque de Alba.
LOS DUQUES DE ALBA Y ABOLICIÓN DEL RÉGIMEN SEÑORIAL
Carlos hereda el ducado al morir la famosa Cayetana (XIII Duquesa de Alba), la que fuera pintada vestida y desnuda por el inmortal Goya: “La Maja” y su marido José Álvarez de Toledo, Marqués de Villafranca, no tuvieron hijos, por lo que en el año 1802, el señor de Alaejos, Duque de Veragua y Berwick lo es también de Alba.
De Carlos y su esposa, Rosalía Ventimiglia y Moncada, nació Jacobo (1831-1881), último de los señores al abolirse el régimen señorial mediante una ley.
Un Decreto de 1811, otro de 1813 y una Ley de 1823 dictan la abolición del Régimen Señorial, pero no se hace efectivo hasta una nueva Ley de 1837.
En el acta de 1 de marzo de 1837, del Ayuntamiento de Alaejos se puede leer: “En la Villa de Alaejos a primero de marzo de mil ochocientos treinta y siete, estando reunido el Ayuntamiento constitucional de ella en su sala capitular por mí el Secretario, se manifestó el Real Decreto restableciendo el de las Cortes de veinte y seis de mayo de mil ochocientos trece, mandando quitar todos los signos de vasallaje que hubiere en los pueblos, el que se halla inserto en el Boletín Oficial nº 23 del jueves veinte y tres de febrero último y enterada la Corporación de su literal contexto acordó que habiendo sobre uno de los arcos que ha quedado las puertas que tuvo esta población cuando fue cerrado, que sale a la calzada de Madrid, un escudo del Duque de Berwick y Alba, símbolo del señorío que dicho señor tenía sobre esta Villa, como señorío jurisdiccional, se procediese en el próximo domingo a derribarle y demolerle según se encarga, haciéndolo también el debido tiempo del Castillo, casi destruido que por la misma razón correspondió al mismo Duque y que igualmente se reputa signo de vasallaje, y verificado que sea, arréglase certificación por el Secretario de la Corporación que se remita al jefe político de la provincia para que tenga contenido que se ha dado cumplimiento a dicho Real Decreto, acordando firmar este acta que firmaron los señores capitulares de que certifico” (Siguen algunas firmas).
Estos escudos se retiraron de Alaejos el 5 de marzo de 1837.
En 1841, Jacobo el Duque de Alba y el Ayuntamiento acuerdan el sobreseimiento y transacción de todos los pleitos pendientes ambos (probablemente desde 1837), ya que al Duque le correspondían los pastos de invierno del prado de Valdefuentes y su campiña desde el 29 de septiembre hasta el 10 de abril y desde este día al 29 de septiembre al común de los vecinos de la Villa por “Compra que hicieron a S. M.”. El acuerdo fijaba también que “la Villa tome a censo reservativo el derecho que corresponda a S. E., pagando anualmente 3.300 reales de vellón en dos plazos que han de pagarse por mitad el 11 de noviembre y 15 de marzo”.
En 1850 se rotura el prado de Valdefuentes y se hace la partición con la oposición de los pobres, que querían se repartiera, para que salga a pública subasta. Se divide en 101 parcelas que se sortean entre 166 labradores por un período de 20 años (1850-1870), calculándose obtener 901 reales, es decir, 180.380 reales en los veinte años. Cumplido este tiempo se acordó de nuevo que volviera a ser prado.
En 1856, el Duque de Alba, Jacobo Luis Francisco Pablo vende una casa al Ayuntamiento de Alaejos, situada en la calle Lucas Martín. La casa tiene habitaciones altas y bajas, corrales, pozo y bodega. El precio se fija en 10.000 reales, que paga el Ayuntamiento: es el fin del patrimonio de la casa ducal.
El gobierno de la Villa había sido ejercido durante siglos en nombre del señor, cuyo máximo símbolo era el castillo, que según algunas descripciones era de piedra fuerte, cuadrado y con cuatro baluartes, foso ancho, profundo. La Villa estaba cerrada y tenía tres puertas: la de Valladolid, la de Zamora y la de Madrid.
De esta última se retiró el último escudo de los Alba.
El castillo, cuya artillería fue trasladada a Segovia en 1590, como ya se ha dicho, estaba casi en ruinas en 1714, en 1739 sólo tenía paredes, algunas tejas y las puertas de hierro, y en 1837 apenas queda nada y lo poco que queda es aprovechado por el propio pueblo, que había trabajado tanto tiempo para el señor.
Sus piedras han servido para restaurar y construir sus propias casas. El período de casi cuatro siglos de vasallaje y dominación han pasado a la historia.
Adelio Castaño.
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "Ordenanzas de la Villa de Alaejos", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1985.]
ORDENANZAS DE LA VILLA DE ALAEJOS Ganadas en el presente año de MDLXXX (1580)
En el Archivo Municipal de Alaejos se conserva un manuscrito que tuve la suerte de encontrar entre otros legajos y que constituye quizá el documento más importante de los que allí se conservan por su contenido y antigüedad. Lleva por título: “Ordenanzas de la villa de Alaejos” y fueron vistas, aprobadas y confirmadas por el Rey Felipe II en el año 1580. Como en él se dice es una “ordenanza para la guarda y conservación de los panes y viñas y montes y las demás heredades”.
Estos son los aspectos más importantes en ella recogidos, después de establecer cierto orden:
1. LOS LABRADOS
“Primeramente ordenaron que por cuanto en esta villa hay mucho ganado y de cada día de espera habrá más y el daño que en los panes y legumbres, viñas, huertas, mimbrerales, alamedas, melonares era excesivo y por cuanto el principal sustento de los vecinos de esta villa era el pan y vino…”
Tras estas consideraciones se prohíbe meter ganado mayor en los panes antes de que se sieguen y en los rastrojos antes que “sea sacado el pan de la tierra donde se crió”
Las multas que se imponen en caso de no cumplir lo ordenado son: si el rebaño de ovejas es de menos de 100 cabezas, 2 maravedís por cabeza y 4 de noche (“la pena doblada”); si es de más de 100 cabezas, 1.000 maravedís de día y 2.000 de noche y si se reincide por tercera vez, el doble y los daños. El destino de estas multas es el siguiente: un tercio para el Concejo, otro para el amo de la tierra y otro para el juez y denunciador.
2. LOS MONTES
Sobre el monte público que entonces existía y que era de encinas hay numerosas prohibiciones que tratan de protegerlo.
“Por ser como son tan angostos, en una, ni dos, ni tres, no pueden andar una piara de ganado aunque la guarden dos hombres sin que las tierras linderas haya mucho ganado…” No se puede meter ganado, siendo las multas las mismas que en los labrados y repartidas de igual forma. Sólo hay que pagar el daño que se hiciere “si el ganado fue desmandado de arremetida de lobos y de noche temerosa”.
Los guardas que disimularen, tendrán también 1.000 maravedís de pena, la mitad para los pastores y la otra mitad para el juez y acusador.
No se puede cortar leña sin licencia del Regimiento, y así se imponen las siguientes penas: Por cada pie cortado (es decir, la planta entera) 600 maravedís de día y el doble de noche; cada gajo (o rama) = reales; la carga de maderos 600 maravedís; la carga de rozo verde (leña menuda) 6 reales y seco 3; el haz verde 1 real y el seco medio real. Se impone la pena doblada si la acción se realiza “de noche o fiesta que se entiende desde la víspera en anocheciendo”.
Los encinares reciben especial protección: “… y porque hay encinas muy grandes y así mismo palos que valen mucho más de la dicha pena, ordenamos que si alguna persona cortare semejante encina o pie sacado de cepa tenga la pena que los alcaldes y regidores le quisieran echar por ella”.
Sobre las autoridades y los abusos que podían hacer se señala:
“Ytem ordenaron atento la gran desorden que en el cortar el mayordomo del concejo en el monte haya … no pueda cortar ni corte sin licencia del Regimiento…” Si lo hace se le impone la misma multa que a los demás vecinos.
Los guardas que disimularen tienen de pena 500 maravedís y el Regimiento le puede despedir sin salario. Las penas son repartidas para el Concejo (dos terceras partes) y juez y denunciador (el resto).
Y sobre los Alcaldes y Regidores: “… la mucha desorden que hasta ahora ha habido en el cortar Alcaldes y Regidores y escribano en el tiempo que tienen oficios en el monte, de suerte que ha habido muchos de ellos que han quedado provistos de leña para dos y tres años, de lo cual el monte ha recibido notable daño…”. Si quitasen la leña se les impondría el doble de la pena que a los vecinos y el reparto de la misma se haría igual que en la corta del monte.
En el caso de que diese corta en el monte por el Regimiento, no puede entrar a pastar ganado ovejuno ni vacuno por un tiempo de seis años, siendo las penas las siguientes: si es piara de más de 100 cabezas, 2.000 maravedís de día y 4.000 de noche; si es de menos de 100, 4 maravedís por cabeza de día y 8 de noche. La pena se reparte como en el caso de los guardas. Se exceptúan los casos en que el ganado fuere desmandado de lobos o noche temerosa, siendo entonces la pena de 2 reales y si fuera vaca o buey, 1 real de día y 2 de noche.
Y dado que el monte es “… tan importante para sus carretas y arados y sustento del ganado que en el monte puede invernar, nadie meta cabras…” bajo la pena de 15 maravedís y la cabra perdida, excepto si alguna persona estuviese enferma y tenga licencia de Alcaldes y Regidores. La pena se reparte por mitades entre concejo y el juez y acusador, dándose la cabra a los pobres.
Es además aprovechado por los vecinos para construir arados: “… Yten ordenaron que todas las veces que se diere corta en el monte a los vecinos de esta villa que labran, para sus arados, como es costumbre de tiempo inmemorial, corten la parte que se les diga…”. Tienen que jurar ante el Regimiento que así lo harán y si no se les impondrá una multa de 1.000 maravedís por cada pie y seis reales por cada gajo y la leña perdida en ambos casos.
Las bellotas también son aprovechadas por los vecinos, pero su recogida está regulada; “… No entre nadie a coger bellotas hasta que sea mandado por Alcaldes y Regidores como ha sido costumbre de tiempo inmemorial…”, la sanción es de 600 maravedís y doble si lo mandan Alcaldes y Regidores, repartiéndose la mitad para el concejo y la otra mitad para el juez y acusador.
No se puede meter ganado ovejuno desde el 1 de mayo hasta el día de San Lucas (18 de octubre) sin licencia de Alcaldes y Regidores, para que el monte tenga sustento de hierba “para que las tres piaras que acostumbran a quedar por sus suerte tengan sustento de hierba”. Las penas si no se cumple lo ordenado son: si son más de 100 cabezas, 1.000 maravedís de día y doble de noche, y si es menos de 100 cabezas, 2 maravedís por cabeza, siendo los dos tercios para el concejo y el resto para el juez y acusador.
Respecto a los pastores: “… no se meta hacha en el monte los pastores, estando con ganado, ni podador, ni otra herramienta para cortar encinas”, bajo la sanción de 600 maravedís y repartida la pena como en el caso anterior.
Al finalizar el año, era costumbre, según se desprende de la ordenanza, llevar los regidores una carretada de leña. Para evitar los abusos se dice: “… la carretada de fin de año no pueda llevarse más leña y si el regidor lo llevase se le impondrán 1.000 maravedís de multa (dos terceras partes para el concejo y resto para juez y acusador), así mismo, el regidor no pueda achar más de tres mulas a la dicha carretada…” y se añade: “… ni rebecar ninguna mula”, es decir, que no se puede sustituir por otra mula. Las mulas que llevaron la carreta vacía, las “propias la traigan y si alguna vez cargare tanto que descargue en el camino, la leña que así descargare no la pueda llevar a su casa se la dicha pena, sino que el concejo la traiga y la venda o la dé de limosna si quisieran los frailes descalzos o la persona cual fuere su voluntad…”. Los frailes citados son los franciscanos del convento que fundó D. Antonio de Fonseca, señor de la villa, unos años antes: 1570.
3. LAS ERAS
No se puede barrer las eras “en tiempo que tuviere pan”. La multa es de un real de día y tres de noche (mitad para el juez y mitad para el acusador).
Se añade: “ni traer pajas, ni escobas de viñas o rastrojos hasta que sea mandado por el Regimiento”, bajo multa de seis reales y el mismo reparto que antes; tampoco se puede “echar carril con las carretas por viña, ni majuelo, ni era por donde hay servicio”, si fuere en viña o majuelo habrá tres reales de multa por carril, siendo la mitad para el amo y la otra para el juez y acusador. Si fuere en era, un real por carril, y si hiciere daño en el fruto, pague el daño y las costas.
En las eras “no se puede pastar sin licencia del Regimiento porque se levantan la tierra y las piedras”. Si es ganado ovejuno de más de 100 cabezas, tendrá 600 maravedís de multa y si fuere de menos de 100, 2 maravedís por cabeza y de noche la pena doblada; si es res mayor: vacuna, mular o rocín, un real de día y dos de noche; si asnal, medio real de día y dos de noche. La pena se reparte por partes iguales para el Concejo y juez y acusador.
4. LOS VIÑEDOS
Tampoco “… se puede meter ganado ovejuno en viñas, majuelos, huertas, alamedas, mimbrerales, pinares, en ningún tiempo del año, tengan fruto o no”. Las penas que se imponen en el caso de las viñas son bastante elevadas y se especifica según la clase de ganado y si es viña o majuelo de pocos años.
En las viñas, si es ganado ovejuno de 100 cabezas, 2 maravedís (4 de noche) por cabeza; si tiene más de 100 cabezas, 2.000 maravedís y doble de noche. En caso de reincidir tres veces, 3.000 maravedís (doble de noche) y daños y costas. Los dos tercios de la pena son para el Concejo y un tercio para el juez y denunciador y Hospital de la Villa. Si es ganado vacuno, tres reales de día y cinco de noche; si es bestia mular o caballar, dos reales de día y cuatro de noche, y si es asnal, medio real de día y uno de noche. Se reparte en estos casos la mitad para el Concejo y la otra mitad para el juez, denunciador y Hospital.
Estas penas se entienden desde el 1 de abril hasta que se coja el vino. Si los animales fueren demandados sólo pagarán el daño causado y cuatro maravedís para el guarda.
En los majuelos, si es de un año, la multa es de seis maravedís; de dos años, cuatro maravedís; de tres años, dos maravedís y si tiene más de tres años “…la misma que si comiera u hollara las viñas”.
El reparto se efectúa así: hasta los tres años para el amo y más de tres años, la mitad para el Concejo y la mitad para la jura, denunciador y Hospital.
También se prohíbe: traer la hatera sin cencerro a las viñas, es decir, las caballerías que principalmente los pastores llevaban con los víveres para el día, bajo la pena de dos reales y la pena doblada si es de noche; si lleva cencerro, pero no badajo, la pena es de tres reales y doble si es de noche, mitad para el amo y mitad para el juez y acusador. No se puede tampoco rebuscar con cesta en las viñas o con maniego (dos reales de sanción), con carga (seis reales y derramada la uva). No se pueden traer uvas vendimiadas (pena de tres reales); cortar majuelo sin licencia del amo, siendo la pena de 600 maravedís si estuviere la viña por vendimiar y 400 y dos por cada majuelo cortado si ya estuviere vendimiada y tampoco se puede llegar a 10 pasos con el ganado a las viñas o majuelos, bajo la pena de 300 maravedís porque “están roídas las parras de las orillas de los rastrojos y barbechos”. Debe haber un coto o señal de los 10 pasos.
En todos los casos anteriores, las penas se reparten a partes iguales entre el Concejo y juez y denunciador.
5. LOS VINOS Y EL MOSTO
No se puede vender el mosto antes que esté para ello pues “… esta villa podría perder la buena fama y bondad que de vinos tiene”, por ello “… ninguna persona vendimie hasta que sea mandado por el Regimiento como es costumbre”. De no ser así la pena será de 6.000 maravedís, la mitad de la uva derramada y la otra mitad dada a los pobres en limosna. La multa se reparte entre el Concejo (los dos tercios) y el juez y acusador (el resto).
Respecto al vino: “Yten ordenaron que por cuanto ha venido en tanto crecimiento el codiciar las personas que tratan en vino en esta villa y engaño a los forasteros y personas que vienen a comprar dicho vino, meter para encerrar en esta villa vino blanco de Toro, San Román, Castronuño, La Bóveda, Valdillo, Fuentelapeña, Castrillo, Torrecilla, El Fresno, Carpio, Castrejón, Valdefuentes, La Nava, Siete Iglesias y de otras partes y lo venden por vino de esta villa y la juran en los testimonios que los compradores que llevan…”, “… no metan vino, caldo, ni mosto, ni uva en esta villa ni sus arrabales, aunque fuere de sus propias viñas, excepto si las tiene en Castrejón, Valdefuentes, Trabancos, Siete Iglesias”. Se recogen otras consideraciones, como la de que los hijos sí pueden meter vino si es de Valdefuentes, Castrejón, El Pedroso, Trabancos y Siete Iglesias (Valdefuentes y Trabancos, hoy desaparecidas).
Si se mete el vino en la villa de otros lugares la multa será de 10.000 maravedís y el rátigo perdido (es decir, la carga que se lleva en un carro). La pena se reparte en partes iguales para Concejo, Hospital y juez y denunciador.
6. EL GANADO
Se deduce que el ganado más abundante era el ovino, además del vacuno, cabrío, porcino, mular, caballar y asnal. Además de las prohibiciones que existían para los dueños de estos animales ya citados, se añaden algunas más: “… las personas que salgan a invernar con su ganado fuera del término, no vuelvan hasta mediados del mes de abril…”, bajo la pena de 2.000 maravedís, que serán repartidos la mitad para los pastores que quedaron invernando y la otra mitad para el juez denunciador. Además será echado del término y si reincide se le echará de nuevo y se le impondrá una multa de 4.000 maravedís. También “… desde San Marcos (abril) hasta San Martín (noviembre), los vecinos pueden traer todo el ganado y pasado San Martín lo vuelvan a sacar”. El plazo para hacerlo será de ocho días y en caso de no cumplirse habrá una multa de 2.000 maravedís (4.000 la segunda vez), que irán a las arcas del Concejo en sus dos terceras partes y el resto para el juez y denunciador.
Adelio Castaño Casquero.
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[ CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "1883: instalación del Consejo Democrático Federal de la villa de Alaejos", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1986.]
1883: INSTALACIÓN DEL CONSEJO DEMOCRÁTICO FEDERAL DE LA VILLA DE ALAEJOS
El 11 de febrero de 1873, el Rey Amadeo II de Saboya abdicó como Rey de España, siendo proclamada la I República que no llegaría a cumplir un año.
Al día siguiente, 12 de febrero, se reunieron los ciudadanos de la villa de Alaejos para constituir el Consejo Democrático Federal que se formó así:
Presidente: el ciudadano Manuel Puertas.
Vicepresidente: Isaac García Mangas
Vocales: Bernardo Puertas y Julián Carracedo
Secretario: Genaro Cafranga.
El acta, que terminaba con un “Salud y fraternidad” lo firmaban los ciudadanos del Partido Republicano Democrático Federal y otros.
El mismo día se acuerda que dado que “las autoridades tanto local como judicial, habían cesado en sus funciones... era preciso que la Corporación Municipal y Juez hiciesen entrega de sus documentos, enseres y demás insignias de su mando, así como el armamento y demás útiles de guerra”.
En el acuerdo de la sesión del día siguiente, 13 de febrero, se dice que “en conformidad a los principios políticos que profesan y rigen en la actualidad, hacer saber a este vecindario por medio de bandos que se fijarán en los sitios públicos, las prerrogativas que les concede la República proclamada”. Hay que recordar que entre estas prerrogativas figuraban: la seguridad individual; la inviolabilidad de la familia y del domicilio; la libertad de conciencias y por lo tanto de Religión de Cultos; el manifestar el pensamiento de palabra, por escrito o en otra forma; la libertad de reunión pacífica para todo objeto lícito; la libertad de asociación para todos los fines morales, sociales, científicos e industriales; el derecho a la instrucción elemental y libertad de enseñanza; el derecho de ser juzgados y condenados todos los ciudadanos por la conciencia pública, o sea, el jurado; etc.
El día 15 se reunió de nuevo el Consejo y “fue leído por el ciudadano secretario una comunicación del Capitán General de Castilla la Vieja, con fecha catorce del corriente, recibida en el día de hoy, manifestando que en conformidad a las instrucciones terminantes del Poder ejecutivo de la República, en las localidades donde por su abnegación por la causa de la Libertad, se hubiesen constituido Juntas o Consejos Republicanos, encargados de la conservación del orden y por lo tanto única autoridad, delegasen éstas en las que de antemano la habían recibido, por ser ésta la voluntad del Poder mencionado”.
A la vista de lo cual, acordaron ceder las atribuciones y autoridad y ponerlo en conocimiento del Ayuntamiento y Juez municipal, firmándolo todos los asistentes en presencia del Alcalde D. Pedro Santana.
Sólo duró tres días este Consejo que se compromete a sostener y apoyar “en bien de este sensato vecindario” a las autoridades que ya gobernaban cuando se formó.
Adelio Castaño.
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[ CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "Reglamento a que han de sujetarse los alguaciles para desempeñar el cargo. Alaejos 1906" , Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1986.]
REGLAMENTO A QUE HAN DE SUJETARSE LOS ALGUACILES PARA DESEMPEÑAR EL CARGO.
ALAEJOS 1906.
Nadie pone en duda el papel importante que desempeñan los alguaciles en un Ayuntamiento. Muchas veces han de enfrentarse a situaciones difíciles y no comprendidas, cuando en realidad siempre reciben las órdenes.
El papel de los alguaciles, sabemos por la historia, que ha evolucionado como en los demás oficios. En 1906 se aprobó por el Ayuntamiento de Alaejos el “Reglamento a que han de sujetarse los alguaciles para desempeñar el cargo” y que por su curioso e interesante contenido me permito transcribir como un dato más de la historia, la vida y las costumbres de esta villa de Alaejos, que también se refleja en los documentos que se conservan:
1.º Será obligación de los alguaciles estar en la Casa Consistorial todos los días desde las seis y media hasta las doce y desde el mes de abril al de septiembre inclusive, disfrutarán de tres horas de descanso y dos en los demás meses, volviendo a dicha Casa Consistorial por la tarde y tiempo que les ordene el Ayuntamiento y Secretario.
2.º La estancia de los alguaciles ha de ser en las habitaciones inmediatas a las destinadas a oficina, sin que puedan entrar en la misma más veces que las que sean llamados o se les ocurra a ellos alguna cosa.
3.º Los alguaciles al entrar en la oficina estarán aseados, descubiertos y de ninguna manera sin falta de prenda alguna de vestir a excepción de la gorra.
4.º Los alguaciles al ir a cualquiera de las casas de Concejales irán con el mayor respeto y al llegar a la puerta llamarán pidiendo permiso para entrar, sin que puedan hacerlo hasta que se les haya otorgado y se descubrirán saludando cual corresponde.
5.º Al tener que ir a casas particulares observarán la misma conducta que se dice en el apartado 4.º y a todos tratarán como superiores.
6.º Siempre que los alguaciles se encuentren con los Alcaldes, Concejales y empleados de oficina les saludarán quitándose la gorra, tratándoles como superiores y con el tratamiento de Vd.
7.º Si en cualquier ocasión se hallaran en la oficina ante los empleados, Alcaldes, Tenientes o Regidores por haber sido llamados, procurarán no tomar parte en las conversaciones y pedirán permiso al Sr. Alcalde si éste estuviera, Tenientes o Concejales, y a falta de éstos, al Secretario para retirarse.
8.º Se les prohíbe a los alguaciles el entrar en los establecimientos donde se venden vinos, aguardientes y licores, puesto que además de ser muy feo, se familiarizan con los que tienen costumbres poco aceptables, y al ir a tratar con ellos cualquier asunto de servicio, da lugar a no ser respetados.
9.º Procurarán los alguaciles ser dóciles y servir al vecindario siempre que las ocupaciones del cargo se lo permitan.
10.º Una vez que les entregue la correspondencia para ser depositada en la administración de Correos, se dirigirán a la misma sin exhibírsela a nadie y lo propio harán cuando la recojan.
11.º Mentados alguaciles han de ser reservados en todo aquello que se relacione con los negocios y disposiciones de las autoridades, procurando evadir toda contestación a la pregunta que se les dirija encaminada a adquirir conocimiento de cuantos asuntos o negocios pendientes.
12.º Si faltasen a alguna de las prevenciones anteriores, serán multados con arreglo a las facultades que concede la Ley Municipal, y si se reprodujera la falta, serán destituidos.
Y cumpliendo lo acordado por el Ayuntamiento, en sesión de 17 de septiembre, presento ésta en Alaejos, a primero de octubre de 1906. (Lo firman el Alcalde, Luis Morante Moyano, y el Secretario, Joaquín Herrero).
Observamos que siempre se habla de alguaciles, por lo que se deduce que al menos había dos, habida cuenta que Alaejos tenía entonces el doble de la población actual y debió de ser particularmente duro el apartado 8.º en el que se recoge la prohibición de entrar en los establecimientos donde se venden vinos, aguardientes y licores.
Quede aquí constancia de este escrito como homenaje a los alguaciles que desempeñan un trabajo difícil e importante para la comunidad.
Adelio Castaño.
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "Alaejos: oficios tradicionales. Cesteros y alfareros", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1988.]
ALAEJOS: OFICIOS TRADICIONALES.
CESTEROS Y ALFAREROS
Además de la dedicación a la agricultura y la ganadería, las gentes de Alaejos han trabajado en otros nobles oficios, muchos de ellos ya desaparecidos: tablajeros, cuchilleros, porteadores, albarderos, licoristas, guarnicioneros, cardadores, doradores, abaceros, etc.
A principios del siglo, el Ayuntamiento sacaba en pública subasta el producto de la limpieza del río Trabancos en su recorrido por el término, ya que quien realizara la limpieza, podía segar y aprovechar la espadaña que hubiera “sin causar daño a tercera persona”, es decir, respetando las que estuvieran en fincas particulares. En 1909 fue adjudicada por 300 ptas. al silletero Bonifacio del Valle. Los silleteros utilizaban la espadaña del río Trabancos, así como las hojas y tallos de los juncos e incluso mimbre y madera para hacer las sillas y objetos de artesanía.
Los cesteros utilizaban el mimbre combinándolo con otros materiales como el junco, paja, caña, etc., y hacían las cestas, serijos, cañizos, joyeros, cunas, baúles, muserolas, zarandas, cribas, polleras y muchísimos objetos más.
Los cesteros de Alaejos utilizaban el mimbre existente en el término de la villa. Entre 1870 y 1880 el Ayuntamiento arrendaba el mimbre perteneciente al “Santuario de Nuestra Señora de la Casita, para con su importe atender los gastos de dicho Santuario”. También existía otro mimbral en las “Fuentecillas”, donde hasta no hace mucho la familia Fonseca, los hermanos Lorenzo, Claudio y Gregorio, cuando llegaba el mes de mayo, recolectaban los mimbres: “tamariz”, “buena ley” (verde) o “vera” (tirando a rojizo), denominaciones que ellos les daban. Después, con el trabajo de sus manos construían las cestas, aguaderas, canastillos, cuévanos o banastas. Otras familias como la Ramos, se dedicaban a este mismo oficio a principios de siglo.
Si los cesteros desaparecieron, no ha ocurrido lo mismo con los alfareros. Se conservan aún dos alfares donde la arcilla que los mismos alfareros extraen de la tierra se convierte luego en toda clase de objetos: cangilones, tostadores de castañas, orzas, tiestos, botijos, pucheros, cántaros o los populares “cántaros de novia”, o las “botijas de pastor”.
Adelio Castaño.
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "Breve repaso histórico de Alaejos", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1988.]
BREVE REPASO HISTÓRICO DE ALAEJOS
1.- DESDE SU ORIGEN AL SIGLO XIV
No hay datos exactos sobre el origen de Alaejos como comunidad.
Es posible que fuera Alfonso III “El Magno” (886-910) su fundador, ya que repobló la zona como frontera del reino de León.
Poco después del año 1000, fueron recuperados los territorios del sur del Duero, la llamada Extremadura o Extremadura de Castilla, dadas las continuas luchas entre moros y cristianos. Se constituyen entonces las “Comunidades de Villa y Tierra”. Son un total de 42 Comunidades. Alaejos es una de las 29 aldeas de la Comunidad de Medina del Campo, que tiene además alrededor de 130 despoblados, entre ellos los de Trabancos, Valdefuentes, Pozuelos y San Juan de Vadillo, todos muy cercanos a Alaejos y hoy desaparecidos.
En el siglo XII, la reina doña Urraca (1109-1126), donó las llamadas villas de La Guareña, excepto Alaejos, Fuentesaúco y Villamor de la Orden de San Juan. Algunos años más tarde Alfonso VII (1105-1157) las agrega a Toro.
Alaejos debió ser entonces una pequeña aldea, que debió depender unas de Toro y otras de Medina del Campo y que sufre como todas las de la zona los ataques inesperados de los moros y que recibe a las gentes del Norte que van repoblando sus tierras.
2.- SIGLOS XIV, XV Y XVI: LOS FONSECA
Muchas de estas aldeas eran entregadas a magnates, infanzones o al clero a cambio de los servicios que prestaban al rey.
Es así como Alfonso XI (1312-1350) en el año 1350 dio una escritura de venta de Alaejos a su camarero Diego Fernández de Medina. Se considera, sin embargo, primer señor de Alaejos, a Hernando de Fonseca, maestresala del rey Juan II (1407-1454), e hijo de un consejero del rey, el doctor Juan Alonso de Ulloa y de una dama de la reina: Beatriz Rodríguez.
Los Fonseca son señores de Alaejos por mucho tiempo (el famoso don Alonso, arzobispo de Sevilla, mantuvo un año encerrada a la reina doña Juana, esposa de Enrique IV, en el castillo-fortaleza de Alaejos, recibiendo a cambio de sus servicios el mayorazgo de sus tierras). Le suceden después Juan, Antonio, Juan y Francisco, fundador del convento de los franciscanos, que no tuvo hijos. Al morir, en 1593, el rey Felipe II envió a García Ribero Despinosa como administrador de las villas de Coca y Alaejos.
Los Fonseca siempre apoyaron al rey, especialmente don Antonio al emperador Carlos en su lucha contra los comuneros.
En esta época fue una villa floreciente, famosa por sus vinos y por sus dos grandes Iglesias recién construidas: San Pedro y Santa María.
3.- DESDE EL SIGLO XVII HASTA LA ACTUALIDAD
En 1607 el rey Felipe III concedió las alcabalas de la villa al sobrino de don Francisco, don Antonio Francisco de Fonseca, conde de Ayala, cuyos herederos van uniéndose a otras familias nobiliarias: Tarazona, Monterrey, Veragua, Berwick y Alba, hasta la abolición en el año 1837, siendo el último señor de Alaejos Jacobo Fitz James, duque de Alba y Berwick.
Del castillo sólo quedan algunas ruinas.
Alaejos fue durante estos siglos una importante villa, que en el siglo XVIII tenía Corregidor, Alcaldes Ordinarios y Regidores. Más tarde fue cabeza de Partido Judicial (de 1840 a 1844).
Su población se mantuvo alrededor de los 3.500 habitantes hasta fechas recientes (1959), descendiendo poco a poco hasta los 2.000, con que se mantiene actualmente.
Perteneció sucesivamente a la provincia o intendencia de Segovia (partido de Cuéllar), a la provincia de Toro y a la de Valladolid.
Adelio Castaño.
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "Toponimia del término municipal de Alaejos", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1989.]
TOPONIMIA DEL TÉRMINO MUNICIPAL DE ALAEJOS
La toponimia estudia los nombres propios de lugar desde un punto de vista lingüístico e histórico. Existen distintos criterios para su estudio: lingüístico, corográfico, histórico...
La toponimia o estudio de los nombres propios de lugar puede aportar información muy diversa: histórica, de los movimientos migratorios del pasado, cultivos de diferentes épocas, datos religiosos, actividades de trabajo, etc. Constituye por lo tanto una ciencia auxiliar de otras.
La mayor parte de los topónimos de los pagos o lugares de Alaejos son muy antiguos, ya que al menos constan la mayoría de los actuales en documentos del siglo XVIII. Algunos han variado su grafía por evolución del vocablo o por error al transcribirlos, igual ocurre con los topónimos de caminos, senderos, fuentes, lavajos, arroyos, pozos, etc.
Para su estudio o mera enumeración se pueden agrupar según características comunes: faenas agrícolas, elementos topográficos, vegetación, etc.
1. Fitotopónimos (nombres relacionados con las plantas): Álamo, El Cerezo, Ortigal, El Pinar, Encinar, El Peral, El Castaño, La Higuera, El Espino, Carrascal (terreno de carrascas o encinas pequeñas o matas de encinas).
Senderos: Del Peral, Del Castaño, De la Cebolla, Del Alcornoque, Pozo de las Castañas, Sendero del Pepino, Del Encinal...
2. Relacionados con animales o actividades ganaderas: Los Caracoles, El Cabrito, Las Zorreras, Palomas, Palomares, Las Puercas, Gavilán, Los Lobos, La Milanera, La Pardilla.
Sendero del Ordeño, Camino de las Puercas, Lavajo de los Toros...
3. Asociados a elementos topográficos (elementos del terreno), se pueden distinguir tres grupos:
a) Asociados a los caminos (de carre- o carro-, carrera o carretera, camino de): Carrovadillo, Carreloshaces, Carrelosmolinos, Carremedina, Carrocastaño, Carrealvar, Carrelanava, Carretorrecilla, Carrecastrillo, Carrecastrejón, Carreloslavajos, Carrefuentelapeña...
Camino Carresantana, de Carrovillanueva...
b) Asociados a la palabra valle (Val-, apócope de valle): Valdefuentes, Valdehorno, Valverde, Valdeguzmán, Valdeavutarda, Valdecarros, Valdevacas, Valgomar, Valdeazada.
Arroyo Valdehondillo...
c) Asociados a otros elementos del terreno: Cerrollar (de cerro), Peñuelas (de peña), Picazo (de pico), Vegas, El Monte (existió hasta principios del XIX un monte público de encinas), Prado, Trasierra, El Canto, El Llano, Reventón (en sentido figurado cuesta pendiente), Montenegro...
4. Hechos históricos o antiguas construcciones: Castillejo, Santana (existió la Ermita de Santa Ana), Los Frailes (hubo en su tiempo convento de frailes franciscanos), La Cava (cava o foso del castillo), La Casita (donde se encuentra la Ermita), Majestad, La Peste (existe un montico donde se supone acudía la gente en épocas de peste lejos de la villa)...
5. Por su forma: La Sartén, El Redondo, La Caldera...
6. Nombres propios: probablemente relacionados con la villa, Don Matías, Don Castellano, Don Sancho...
7. Hagiotopónimos (nombres de santos): San Cristóbal, Camino de San Gil, Santana...
8. Oficios: El Sangrador (antiguo oficio de sangrar), El Panadero...
9. Cromotopónimos (asociados a los colores): Los Colorados, Montenegro...
10. Actividades desaparecidas o relacionadas con ellas: Bodegas, Barragán (tela de lana impermeable. Existieron talleres textiles muy importantes en el siglo XVIII)...
11. Otros de difícil clasificación: La Argentina (el propietario tuvo siempre el deseo de ir a aquel país), Tablón, La Perla, La Venta, La Sola, Cañadilla, Rascaviejas, Bocana, Sobaco, Cañijal, Lelita, etc.
Un estudio más exhaustivo nos llevaría sin duda al origen de cada uno de ellos, íntimamente ligado a la vida y la historia de Alaejos.
Adelio Castaño Casquero.
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "Salamanca y Alaejos", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1990.]
SALAMANCA Y ALAEJOS
Aunque la villa histórica de Alaejos se encuentra actualmente en la provincia de Valladolid, perteneció con anterioridad a las de Toro y Segovia y siempre tuvo gran vinculación con Salamanca, a cuya diócesis perteneció hasta el año 1595.
Por el catastro del marqués de la Ensenada se sabe que aproximadamente la quinta parte de sus tierras pertenecía a la Iglesia, 3.713 obradas del total: 19.404 obradas.
Entre los propietarios foráneos se encontraban la Universidad de Salamanca, la Compañía de Jesús, la Iglesia Catedral y los Nobles Irlandeses.
De los Diezmos y Primicia que recibía la Iglesia, un tercio iba destinado al Cabildo de la Catedral de Salamanca, otro a las Iglesias locales de San Pedro y Santa María y el tercero se repartía en tres partes: una para las fábricas de las iglesias de Alaejos, otro para la Universidad de Salamanca y el resto para el duque de Veragua, señor de Alaejos, en concepto de tercias reales.
Con respecto al despoblado de Valdefuentes, agregado a Alaejos, el medio diezmo de corderos se dividía en tres partes, una de las cuales se dividía a su vez en otras tres, que se repartían la Iglesia, la Universidad de Salamanca y el duque de Veragua.
El cuarto diezmero lo percibía la Catedral de Salamanca.
Estos impuestos eclesiásticos se recibían en especies: trigo, cebada, centeno, algarrobas, avena, mosto, garbanzos y lana.
Alaejos, que se encuentra a mitad de camino entre Salamanca y Valladolid, destaca por sus grandes iglesias y fue famosa en el pasado por sus vinos y por su castillo, donde el rey Enrique IV mantuvo encerrada durante un año a su esposa doña Juana de Portugal, madre de Juana la Beltraneja. Su carcelero fue don Alfonso de Fonseca, el belicoso arzobispo, cuya familia está estrechamente unida con Salamanca, y que era entonces el señor de Alaejos.
La familia Fonseca, con el tiempo, fue uniéndose a otras familias nobiliarias. En el siglo XVIII el señor de Alaejos, duque de Veragua y Berwick es también el XIV duque de Alba, de cuya casa es significativa su vinculación con Salamanca. Aún después de la abolición del régimen señorial en 1837, fecha en que se retiró el escudo ducal de una de las puertas de la villa, quedaron algunas posesiones del duque.
Tienen Alaejos y Salamanca una calle de nombre común: Gonzala Santana. Esta salmantina tenía casa y tierras en Alaejos, de donde procedía su familia. Se cuenta en Alaejos que en 1918 se pasó hambre entre los obreros y que doña Gonzala tiró las llaves de su panera para que entraran en ella y abrió un arquetón de duros en la plaza de Alaejos para repartirlos. La que llamaban “La pollita de oro” pagaba estudios a muchos niños, los llamados “gonzaleros”, en Salamanca. Todos ellos eran salmantinos o de Alaejos. Doña Gonzala hizo también mucho por Salamanca como así se le reconoce en la placa que tiene en la Plaza de Monterrey.
Alaejos, encrucijada de caminos, es una interesante villa, que merece ser visitada. Si se viaja a Valladolid, ahí, justo en medio, dejando a un lado la carretera, el viajero llegará a su Plaza Mayor empedrada, a sus viejas calles y se sorprenderá, también notará que nada le es extraño.
Adelio Castaño Casquero.
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "La enseñanza en Alaejos. Apuntes históricos". Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1991.]
LA ENSEÑANZA EN ALAEJOS (APUNTES HISTÓRICOS)
En las Ordenanzas de la Villa de Alaejos del año 1580 consta que existía ya el Hospital. Además de las funciones sanitarias, acogía a los niños que no podían asistir a las escuelas de pago, para aprender las primeras letras.
A partir de 1753 los Hermanos del Buen Pastor se hacen cargo del Hospital que toma su nombre. En 1785 toma la dirección del mismo la recién fundada “Sociedad Económica de Amigos del País” y abre en el mismo una escuela “para niños indigentes y otra para niñas, donde son instruidas en las labores propias de su sexo” (Dicc. Madoz).
EL SIGLO XIX
A principios del siglo XIX había dos escuelas elementales de instrucción primaria pública (niños y niñas) con una dotación de 1.800 reales pagados de los fondos propios y la retribución de los alumnos. Había también otras dos escuelas particulares, sostenidas por un acuerdo entre los maestros y los padres de los niños. Se enseñaba “a leer, escribir, cantar y doctrina cristiana; en la de las niñas las labores propias del sexo, con otros adornos y las primeras letras”. Asistían 150 alumnos a las públicas y 112 a las privadas.
En 1857 se publicó la Ley de Instrucción Pública de Claudio Moyano, por la que se declaraba obligatoria la enseñanza primaria.
Se abrieron en Alaejos 4 escuelas unitarias, dos de niñas (una situada en la calle Fortaleza y Plaza o de la Cárcel y la otra en la calle Lucas Martín, en los bajos de las actuales casas de los maestros). Las dos de niños, una estaba situada en los bajos de la casa de los maestros, y la otra en la parte baja del Ayuntamiento.
EL SIGLO XX
Hasta 1936.
En 1928, siendo Alcalde D. Aurelio Martín Hernández Monge se firmó el acta de entrega de los solares para las Escuelas Graduadas al Maestro Nacional de la Escuela nº 1 D. Ramón Palacios Hernández para que el Estado edificara dos Escuelas Graduadas con 4 secciones cada una, para niños y niñas. Los lugares escogidos fueron el alcacer al Castillo (actual Ronda del Castillo) y la Plaza Hernández Morejón. Se inauguraron las escuelas en la República, el 22 de octubre de 1932, siendo Alcalde D. Felipe Alonso Medina y directores accidentales Dña. Práxedes Manzano y D. Manuel Vara. Las Escuelas fueron creadas por O. M. de 30 de junio de 1932.
En el acta de constitución de la Junta de Maestros de la Escuela Graduada de Niños se dice que los Maestros, todos jóvenes y con ideas modernas coinciden en transformar la Escuela de tipo memorístico en una Escuela más activa, en que el Maestro allane el camino sugiriendo y siendo el niño un agente activo “obrero elaborador de sus propios conocimientos, e intensificando la labor educativa instructiva dando marcada preferencia al hacer sobre el decir”. La Biblioteca circulante disponía en 1933 de 103 libros y revistas y se contaba además con el jardín escolar. Las clases eran masivas: 64 alumnos por aula, pero el absentismo era frecuente porque muchos alumnos tenían que ayudar a los padres en las faenas del campo.
También se impartían clases a los adultos.
En 1936 estalló la Guerra Civil. Dos maestros: D. Juan Estebaranz, que aunque simpatizante de la República no militaba en ningún partido político y D. Esteban Domínguez no regresaron en septiembre a la Escuela, pues como en otros actos sin sentido habían sido vilmente asesinados.
De 1936 a 1975.
Durante la Guerra Civil continuaron las clases. Son años de depuración de los maestros. Fueron retirados muchos libros e impuestos otros. Se celebraban numerosos actos religiosos: asistencia a misa, novenario a la Inmaculada, mes de mayo, ejercicio al Sagrado Corazón, explicación del Evangelio, etc. La Historia Sagrada y los catecismos de Llorente y el P. Astete son los textos utilizados para impartir la doctrina cristiana. También se impone la lección sobre José Antonio. Se utilizan después de la guerra las Enciclopedias de hijos de Santiago Rodríguez. Todos los días se entona el Himno Nacional en las galerías y la metodología se basa en los castigos finales y ejercicios memorísticos. Se crean las Juntas Municipales de Enseñanza Primaria que vigilan la vida escolar.
En 1948 comenzó la obra Misional de la Santa Infancia y en 1953 se crearon las Mutualidades Escolares “Nuestra Señora de la Casita” en la Escuela de Niñas y “Padre Hoyos” en la de niños, que funcionan unos años.
En 1954 se crean dos unidades de párvulos que no comienzan a funcionar hasta abril de 1958.
Los años de la posguerra son años difíciles, de hambre y penalidades. En las vacaciones de 1942 los maestros se quejan porque los niños tiran piedras a los árboles y edificios escolares con rotura de 18 cristales. Además de la disciplina impuesta, el Alcalde tiene que advertir a los maestros que impondrá una multa de 50 pesetas a los niños que se suban a autocares y coches en su parte trasera.
Entre las obligaciones de los escolares figuraba la de acudir a misa. Al segundo toque de las campanas de la Iglesia de San Pedro los alumnos estaban reunidos y al tercero se salía en formación.
Entre 1954 y 1958 se distribuye el complemento alimenticio: un vaso de leche (después botellín) y a veces mantequilla. La leche se preparaba con un kilo de leche en polvo y nueve litros de agua. Durante algunos años funcionó el comedor escolar hasta 1974.
En 1964 las dos Escuelas Graduadas se convierten en una sola Agrupación Escolar Mixta.
En los últimos años de la Dictadura se aprueba la Ley General de Educación y la Agrupación Escolar Mixta pasa de las 2 unidades de párvulos y 4 secciones a tener 2 unidades de párvulos y 8 cursos de E.G.B. (los actuales).
La Democracia.
La Democracia también llega a la Escuela y el Consejo de Dirección se convierte con la aprobación de la LODE en el Consejo Escolar con representación de Ayuntamiento, profesores, padres y alumnos. Muchas cosas han cambiado en las viejas escuelas de estufas de carbón.
Lejos queda también aquel Colegio Libre Adoptado, que impartió el Bachillerato Elemental en el “Instituto” desde 1968, y que se cerró pocos años después en una página borrosa que es mejor olvidar.
Con la próxima implantación de la Reforma Educativa (LOGSE), en los viejos edificios se impartirá Educación Infantil (hasta los 6 años) y la Educación Primaria (6-12 años). El nuevo centro que se va a construir albergará en sus aulas a los alumnos de Enseñanza Secundaria obligatoria (12-16 años) y Bachillerato (16-18 años).
El número de alumnos ha descendido desde 1930 de forma considerable por el lógico descenso de la natalidad y la terrible emigración de las décadas de los 60 y 70.
Hasta 1950, la matrícula arrojaba una media de 500 alumnos, en 1965 era de 400, en 1970, alrededor de 300, en 1980 eran 241 hasta llegar a los aproximadamente 200 para el curso 1991/1992.
Estos son los datos, pero cada uno tiene su pequeña historia, sus recuerdos infantiles, buenos y malos, de aquellos años que están ya sólo en la memoria.
Adelio Castaño.
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[CASTAÑO CASQUERO, Adelio: "Han pasado 20 años", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1999.]
HAN PASADO 20 AÑOS
Han pasado 20 años desde aquellas elecciones municipales de abril de 1979, aquellas memorables y emocionantes elecciones en aquellos tiempos de la transición.
Tuve el honor de ser el primer Alcalde de Alaejos en aquella incipiente democracia y tras 43 años de aquel lejano 1936, que tantas heridas había dejado en España.
Aquellos primeros años de 1979 a 1983 fueron realmente apasionantes. En España son los años en que se sufre el azote del terrorismo; pasamos el golpe del 23F (teníamos aquel día, si no recuerdo mal, una Comisión en el Ayuntamiento u otra reunión); las elecciones generales de 1982...
En Alaejos fueron años de un reto que sólo nuestra juventud podía afrontar. Yo intenté el acercamiento entre todos, sin diferencias por ideología o posición socioeconómica y cultural. Sólo intenté ser el Alcalde de todos.
Con el escepticismo de algunos y nuestro empeño fuimos realizando muchas obras que todavía recuerdo; fachada del Ayuntamiento, Biblioteca, Puesto de la Cruz Roja, Jardines de la Constitución de 1978, empedrado de la Plaza, Pavimentación de calles como el Arrabal, Piscinas, las primeras obras del Hospital del Buen Pastor que más tarde se convertirá en el Centro de Salud, terreno para lo que serán luego las viviendas sociales... es decir, se hicieron obras que modernizaron el pueblo y se pusieron las bases de otras muy importantes. Yo estoy especialmente orgulloso de las ayudas conseguidas entonces para paliar el paro, de los actos culturales y de las plantaciones de árboles.
Pienso también que fue labor de todos, de aquellos compañeros concejales y funcionarios y de todo el pueblo, porque se habían dejado atrás ciertas rencillas del pasado y se pensó en el futuro.
Tampoco puedo olvidarme de todos los que nos han dejado durante estos 20 años, vaya mi homenaje hacia ellos.
Ahora recuerdo con nostalgia los 10 de Mayo, las Fiestas de Septiembre, donde sólo debe prevalecer la amistad y la alegría.
Gracias Alaejos, por las vivencias que tuve. Gracias a todos.
Adelio Castaño Casquero.