Eminente científico y médico castrense, catedrático, académico, escritor, médico de la Real Cámara e Inspector del Cuerpo de Sanidad Militar, nació en la villa de Alaejos (Valladolid) el día 7 de julio de 1773. Murió en Madrid el 14 de junio de 1836.
Sus estudios primarios los realizó en el Seminario Conciliar de Vic, destacando por su ingenio, afición a la lectura y extraordinaria memoria. En el año 1789 se trasladó a la Facultad de Filosofía de la Universidad de Cervera, en la que permaneció hasta el año 1791 que obtuvo el grado de bachiller en Artes. Una vez obtenido el título de bachiller se trasladó a la Universidad de Salamanca para matricularse en Artes y Teología, permaneciendo en la citada Universidad hasta el año 1793 que abandonaría los estudios de Teología para iniciar los de Medicina en la Universidad de Valencia.
En la Universidad de Valencia destacó como un brillante alumno obteniendo el grado de bachiller en Medicina, ‘nemine discrepante’, el día 10 de junio de 1798, y en el año 1799 recibió los títulos de Grado y Reválida en la citada Universidad, y en la Subdelegación del Protomedicato.
Una vez concluida la carrera pasó a ejercer la medicina, como médico rural, durante cerca de unos tres años en la localidad de Benigànim (Valencia). En 1803 hizo frente a una terrible epidemia de fiebre amarilla, que sufrió el pueblo de Onil (Alicante), evitando que pudiera propagarse al reino valenciano.
En ese mismo año, 1803, ingresa en el ejército con el empleo de Médico Principal del Hospital Militar de Mahón (Islas Baleares), que se encontraba en la llamada Isla del Rey, pequeño islote situado en el centro de la bocana del Puerto de Mahón.
Durante el tiempo que permanece en el Hospital Militar de la Isla, aparte de atender sus obligaciones habituales, se dedica a escribir unas memorias sobre diferentes aspectos de la medicina, que posteriormente presentaría en algunas Academias de Medicina.
El clima de la Isla afectó notablemente a su delicada salud, viéndose obligado, muy a pesar suyo, a solicitar de S. M., con fecha 9 de noviembre de 1805, su retiro para poder trasladarse a la Península, que le fue concedido según R. O. de 26 de noviembre del año citado.
A finales del año 1805 el Ayuntamiento de Soria le nombra médico titular de la ciudad y dado su prestigio profesional, su nombramiento produjo un gran contento entre la población.
Al estallar la Guerra de la Independencia, Morejón se encontraba en Soria ejerciendo como médico municipal, pero inmediatamente se puso a disposición de la Junta de Defensa, siendo nombrado director de los hospitales de la ciudad.
Habiéndose declarado una epidemia de fiebre amarilla en los reinos de Murcia y Valencia durante los años 1811 y 1812, que afectó de forma alarmante a las tropas estacionadas en esa región, Hernández Morejón se trasladó de inmediato a la zona, para organizar los hospitales de campaña, principalmente en los municipios de Mula, Elche y Orihuela, logrando erradicar el mal y evitar su propagación por el resto de las provincias.
Con fecha 10 de mayo de 1815, S. M. le nombró Proto-médico de los Ejércitos de Aragón, y con fecha 17 de noviembre según otra R. O. se le nombra catedrático de Medicina Clínica del Real Colegio de San Carlos de Madrid. En atención a su trayectoria intelectual y profesional, la Real Academia de Medicina de Madrid aceptó su ingreso, nombrándole Socio de número en el año 1816.
En virtud de un informe especial, emitido por la Junta de Generales, con fecha 23 de enero de 1817, S. M. le condecoró con la Cruz del Segundo Ejército.
Con fecha 19 de septiembre de 1819, S. M. el Rey le nombró consultor de la Junta Superior de Sanidad del Reino.
El día 11 de octubre de 1820 “El Rey, en consideración al mérito literario y particulares servicios de D. Antonio Hernández Morejón, médico de número de su Real Cámara, ha tenido a bien nombrarle Protomédico de los Ejércitos Nacionales”.
A finales de 1823, inicio de la etapa absolutista en la que hubo una tremenda represión contra los liberales, Hernández Morejón fue separado de sus cargos. Esa situación duró hasta el año 1826 que fue repuesto en su cátedra, gracias a las gestiones realizadas por su colega del Colegio de San Carlos, Pedro Castelló Ginesta. Regentó la cátedra hasta su jubilación en el año 1830.
Desde su jubilación hasta su fallecimiento, dedicó sus mayores esfuerzos a terminar su Historia de la medicina española, no obstante su enorme prestigio profesional seguiría totalmente vigente, y según un Real Decreto de fecha 31 de enero de 1836 fue nombrado Inspector de Medicina y presidente de la Junta Directiva de Sanidad Militar, cargo que desempeñó hasta su muerte el 14 de junio.
Entre las obras que dejó escritas, podemos destacar su gran obra póstuma ‘Historia bibliográfica de la Medicina Española’, obra que dejó manuscrita, siendo publicada tras su muerte por su yerno Juan Gualberto Avilés, en Madrid entre 1842 y 1850.
Pocos años después de su muerte el Ayuntamiento de Alaejos acordó poner el nombre de Hernández Morejón a una calle del pueblo, y posteriormente, con fecha 9 de febrero de 1981, en sesión extraordinaria, siendo alcalde D. Adelio Castaño Casquero, acuerda por unanimidad reservar el local de los bajos de la Casa Consistorial para la creación del Centro Cultural Antonio Hernández Morejón.
Y para terminar este trabajo sobre Antonio Hernández Morejón, vallisoletano ilustre, gloria de la Sanidad Militar y de la Medicina Española, desearía y pediría que el Ayuntamiento y sus paisanos de Alaejos promocionaran su obra, fomentaran y ampliaran los actos culturales en el Centro que lleva su nombre y se interesaran en crear una biblioteca para bien de la cultura de su pueblo y de nuestra nación.
Alejandro Belaústegui Fernández