GLORIA MORA RODRÍGUEZ
Un alaejano ilustre: el médico y numísmata Dámaso Puertas Álvarez (1770-1830). (2005)
[MORA RODRÍGUEZ, Gloria: "Un alaejano ilustre: el médico y numísmata Dámaso Puertas Álvarez (1770-1830)", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 2005.]
UN ALAEJANO ILUSTRE: EL MÉDICO Y NUMÍSMATA, DÁMASO PUERTAS ÁLVAREZ (1770-1830)
En la noche del 11 al 12 de noviembre de 1830 moría en Roma, en su casa de Via Condotti nº 56, el Dr. Dámaso Puertas Álvarez, de 60 años de edad. Nada sabríamos sobre él ahora de no ser por la valiosa colección de monedas y manuscritos que dejó y por sus estrechas relaciones con uno de los mejores numísmatas de la época, el florentino Domenico Sestini, quien lo cita frecuentemente en sus obras elogiando su monetario y su erudición. Gracias a tales menciones surgió el interés por conocer la trayectoria científica de este desconocido personaje, que podemos encuadrar en las actividades arqueológicas de unos pocos españoles en la Italia de principios del siglo XIX, tema objeto de un proyecto hispano-italiano en el que participo.
La investigación emprendida ha dado como resultado la localización de una veintena de manuscritos de Dámaso Puertas en bibliotecas de Roma y Madrid, el hallazgo de su monetario repartido en gabinetes numismáticos tan importantes como el de la Biblioteca Vaticana, el Museo Arqueológico de Milán y el Museo Nacional de Bellas Artes de Río de Janeiro, y la averiguación de algunos datos biográficos a partir de documentos conservados en diversos archivos españoles e italianos.
Dámaso Puertas nació en Alaejos el 11 de diciembre de 1770 y fue bautizado el 20 del mismo mes, como consta en el Libro de Bautismos nº 8, fol. 69 de la Parroquia de San Pedro, conservado en el Archivo Diocesano de Valladolid. Era hijo de Agustín Puertas Martín y Francisca Álvarez Rodríguez, naturales y vecinos de la villa de Alaejos. Fueron sus padrinos D. Manuel Ventura Zavaco y Benita Zavaco Hernández; el hecho de que Don Manuel fuera el cura párroco de San Pedro, es decir, un personaje importante e instruido, debió influir sin duda en el hecho de que el pequeño Dámaso pudiera realizar estudios superiores.
En realidad no sabemos dónde estudió Medicina y Cirugía, ya que su expediente no figura en los archivos universitarios de Valladolid, Salamanca o Madrid, pero podemos afirmar que ya en 1805 o poco antes había obtenido el título de Licenciado en Cirugía. Según un documento del Archivo General Militar de Segovia fechado en marzo de 1805, el rey (Carlos IV) aprobó su nombramiento como cirujano de Artillería y le otorgó, a petición del propio Puertas, el privilegio de vestir el uniforme militar del Cuerpo de Artillería a cambio de prestar servicios médicos gratuitos en el destacamento de Madrid. Seguramente se casó en Madrid, pues en esta ciudad nació su hija Manuela Puertas Pérez, bautizada el 21 de julio de 1801 en la parroquia de San Martín, cercana al Monasterio de las Descalzas Reales.
En fecha indeterminada Dámaso Puertas entró en relación con Carlos Miguel Fitz James Stuart y Silva, VII Duque de Berwick y XIV de Alba, y pasó a formar parte de su séquito como médico. De esta forma pudo acompañar al Duque en sus viajes por el extranjero al menos desde 1814, con estancias en varias ciudades de Francia e Italia: París, Nápoles, Roma, Florencia. Cuando el Duque regresó definitivamente a España en 1821, Puertas decidió permanecer en Italia, primero en Florencia y después en Roma, donde murió. No conocemos el motivo de esta decisión, ya que en España tenía mujer e hija (a las que nunca menciona, por cierto, y cuya existencia saldrá a la luz cuando el cónsul español en Roma, tras la muerte de Puertas, buscó a sus herederos mediante un anuncio en la Gaceta de Madrid ).
Por las fechas de redacción de los catálogos de su creciente colección de monedas sabemos que Dámaso Puertas empezó a interesarse por la Numismática antigua desde muy joven. Viviendo todavía en Madrid frecuentó la Biblioteca Real y copió para estudiarlos ciertos tratados no publicados del conservador del Gabinete de Medallas Guillermo López Bustamante, que había fallecido en 1800. Fue en esa época cuando debió comenzar su colección de monedas, que constaba entonces de piezas ibéricas, celtibéricas e hispano-musulmanas, según queda reflejado en su primer manuscrito conservado, fechado en 1812.
A lo largo de sus viajes con el Duque fue aumentando la colección, sus propios conocimientos y, sobre todo, sus contactos con personajes importantes del mundo de la Numismática italiana, como el ya mencionado Domenico Sestini, entre otros. Al mismo tiempo seguía redactando catálogos de las monedas que poseía y también algunas disertaciones eruditas para enviar a las Academias de las que era miembro, como la Academia Romana de Arqueología y la Academia de Arqueología de Nápoles.
Muy pronto quedaron definidos sus intereses numismáticos. Al poco tiempo de llegar a Italia, en 1819, se deshizo de las monedas “cúficas” o hispano-árabes de su colección, que vendió al Gabinete Numismático de Brera (antecedente del actual Gabinete del Museo de Milán). Esto constituía un hecho habitual en el mundo del coleccionismo de todo tipo: vender una y otra vez parte de sus colecciones, bien por cambio de intereses o bien para financiar nuevas compras. A partir de este momento Puertas se dedicó preferentemente a las monedas griegas de Grecia y de las colonias griegas del sur de Italia y Sicilia, la región conocida como “Magna Grecia”, sin descuidar el fondo de moneda ibérica y celtibérica que tan útil le fue a Sestini a la hora de catalogar diversos monetarios europeos que poseían ejemplares de este tipo.
Pocos meses antes de morir, Puertas intentó vender su colección entera al rey de España, Fernando VII. En ese momento el monetario tenía 5451 piezas de oro, plata y bronce, tanto ibéricas y celtibéricas como fenicio-púnicas, griegas, de la Magna Grecia y romanas. Habiendo solicitado la Casa Real un informe a la Real Academia de la Historia sobre el valor y la utilidad de este monetario, con vistas a su posible adquisición, los académicos designados por la institución para ello concluyeron que no merecía la pena comprarla.
Sin duda este negativa supuso un gran disgusto para Puertas, quien quizá se hallaba necesitado de dinero, aunque posiblemente sólo deseaba que la colección que tanto tiempo y trabajos le había costado reunir pasara íntegramente a los fondos reales españoles y no se dispersara tras su muerte. Y puedo añadir que fue un error, pues años más tarde los herederos de Puertas pudieron venderla en dos lotes: uno fue comprado por el Gabinete Numismático de la Biblioteca Vaticana, donde se conserva; el otro fue adquirido por Doña Teresa María Cristina, princesa de las Dos Sicilias, hermana del rey de Nápoles y esposa del último emperador de Brasil, Don Pedro II de Braganza. Esta dama, gran aficionada a la Antigüedad, legó al Museo Real (luego Nacional) de Bellas Artes de Río de Janeiro, situado en el palacio real de Boa Vista, una gran colección de más de 700 objetos griegos, magnogriegos, etruscos y romanos procedentes de las excavaciones de Pompeya y Herculano (regalados por su hermano), y de sus propios trabajos arqueológicos en la ciudad etrusca de Veyes y otros lugares. Entre las antigüedades donadas se contaba parte del monetario de Puertas.
La memoria del Dr. Dámaso Puertas Álvarez, un médico aficionado a la numismática antigua, ha perdurado hasta nuestros días gracias a la variada composición de su gran monetario, conservado hoy en museos prestigiosos, y a su incansable labor en la redacción de inventarios de su colección (entre 1812 y 1830) y de disertaciones sobre el origen y desciframiento del alfabeto ibérico. Ambas cosas facilitaron el trabajo de otros numísmatas más afortunados en el reconocimiento público de su ciencia, como Sestini. Y no debemos olvidar que la importancia de Puertas radica también en su fundamental faceta de transmisor y difusor de las teorías de eruditos españoles del siglo XVIII sobre las peculiares leyendas monetales con alfabeto ibérico y celtibérico a la ciencia numismática europea.
Gloria Mora Rodríguez
Departamento de Historia Antigua y Medieval
Universidad Autónoma de Madrid