JAIME CABALLERO
Toros en Alaejos. (1990)
[CABALLERO, Jaime: "Toros en Alaejos", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1990.]
TOROS EN ALAEJOS
¿De dónde le viene a la gente de Alaejos su afición a los toros? Hay que remontarse a la noche de los tiempos para encontrar los orígenes de la celebración de festejos taurinos en nuestro pueblo. No cabe duda que si ya Alfonso X El Sabio, Rey de Castilla, recogió en las Partidas normas que regulaban en cierta medida los espectáculos taurinos y censuraba a quienes por dinero mataban toros en público, hay que pensar que precisamente por estos pagos de su reino, más asentado socialmente que en las zonas fronterizas de Andalucía, proliferaba este tipo de festejos. No es ésta ninguna afirmación gratuita. En aquellos años de la Edad Media, e incluso mucho antes, pastaban por estas tierras castellanas una de las castas más fieras de toros bravos, la casta castellana, que junto con la navarra, tal vez todavía más remota en sus orígenes, pues entronca con el primitivo BOS BRACHYCEROS, poblaban nuestras dehesas y pastizales. De esta forma, la proximidad con el toro ayuda a su conocimiento, su bravura y fiereza sirve de acicate para el desafío, para el juego trágico en el que la muerte siempre está presente. Nuestros antepasados no se evadieron a esta afición a lo taurino y corrieron y jugaron toros para conmemorar todo tipo de efemérides.
En Alaejos, en su término municipal, no tenemos noticia que se asentara ninguna ganadería de bravo, sin embargo de siempre ha sido tierra de paso de manadas de toros, y hasta que se generalizó recientemente el transporte por carretera, fue continuo el paso de ganado bravo utilizando la Cañada Real, en un principio para trasladarlo de unas fincas a otras y más tarde para llevarlo a la estación de ferrocarril más próxima donde era encajonado. Esta función se vino haciendo desde finales del siglo pasado, toda vez que la primera ocasión que se utilizó un cajón para transportar toros bravos fue en 1860.
Hoy queremos rendir un pequeño recuerdo a esas ganaderías, que establecidas cerca de nosotros, atravesaron en tiempos nuestros campos y sobre todo en los últimos años han servido los toros que se han corrido en las Fiestas de La Casita.
Estamos convencidos que los primeros toros que se jugaran en Alaejos procedían de los que se criaban en El Raso de Portillo, posiblemente la vacada más antigua de cuantas han existido. De esta ganadería era el toro con el que San Pedro Regalado realizó el milagro de pararle y curarle en pleno campo. Pastaban estos toros en lo que hoy son términos municipales de Boecillo, Aldeamayor de San Martín y la Pedraja de Portillo, todos de la provincia de Valladolid. El encaste Raso de Portillo, que sirvió para realizar cruces con otras ramas de bravo, se puede decir que ha desaparecido. Era la mítica casta castellana, toro no muy grande, con pelo más generalizado negro listón, castaño y colorado. Eran muy ligeros y bravos y desarrollaban mucho sentido, motivo éste, tal vez, que haya ayudado a su desaparición al perder el favor de los toreros que prefieren un toro sin tantas complicaciones.
Los actuales propietarios, los Srs. Gamazo y Manglano Hnos., han complementado las antiguas reses con otras de origen Parlade y Santacoloma, lidian a nombre de Raso de Portillo S.A. y su divisa es encarnada y granate.
De esta ganadería, que desde el siglo XV tenía el privilegio de romper plaza en todas las fiestas reales, no cabe duda procedían todas las reses que se utilizaban en los festejos populares que se celebraban en toda la provincia de Valladolid. Sin embargo, con el paso del tiempo y debido al auge de la afición por los festejos taurinos, fueron proliferando otras ganaderías, algunas de las cuales se asentaron en pastizales muy cercanos a Alaejos.
La más importante sin duda es la de los Srs. Molero Hnos. Esta vacada, que pasta a doce kilómetros de Alaejos, en la Dehesa de la Granja de Vadillo de la Guareña, fue formada sobre el año 1908 por D. Victoriano Angoso, con vacas del Duque de Veragua y otras del Marqués de Saltillo. Desde 1932 pertenece a la familia Molero. Esta ganadería está encuadrada dentro de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, lo que comúnmente conocemos como ganaderías de 1ª, tiene divisa verde y plata y adquirió antigüedad, esto es, lidió por primera vez en Madrid, el 23 de mayo de 1920.
No es este el único hierro que poseen los Hermanos Molero. Detentan asimismo otro, éste encuadrado en la Asociación Nacional de Ganaderías de Lidia, los de 2ª, a nombre de uno de los hermanos, D. José Molero Sánchez, que lidia con el nombre de “Aguachal”. Esta divisa es blanca y marrón. Precisamente de esta ganadería eran los toros que se corrían en las Fiestas de la Casita, no hace muchos años.
En estos últimos años otros han sido los orígenes de los toros de nuestras fiestas. Los alaejanos hemos ido a buscar toros a todas las dehesas que rodean nuestro término municipal y algunas veces incluso a pagos más lejanos. Habrá quien recuerde los toros que provenían de Tarazona de la Guareña, de la ganadería que hoy es de Dª. Hortensia Nieto García. Más cercano en el tiempo, aunque no en la distancia, están las visitas que hicimos a Tordesillas, a la ganadería de D. Basilio Puertas, hoy de sus herederos. Se dejó de comprar estos toros, tal vez por la distancia a que se encuentra la dehesa, porque de los años que vinieron aún se recuerda su buen juego. Fueron toros de gran presencia y constante acometividad, aunque poco podemos decir sobre la procedencia de esta vacada porque fue precisamente el propio D. Basilio Puertas quien la formó con reses de distintos encastes.
Otra ganadería que no ha sido ajena a la convocatoria septembrina ha sido la de D. Julio Jiménez Martín, “Tarango”. Pastan estos toros en Fuentesaúco, y aunque en ésta como en el resto de las ganaderías llamadas de 2ª, es difícil hablar de encastes, hemos de apuntar que D. Julio Jiménez está últimamente refrescando la sangre de sus reses con la incorporación de vacas y machos de procedencia Dionisio Rodríguez, es decir, puro Santa Coloma. Los resultados que está obteniendo son excelentes y quienes tuvieran la oportunidad de presenciar el festival taurino que organizó el Club Taurino Roberto Domínguez durante el novenario de la Virgen de la Casita, pueden dar fe de la gran calidad de los novillos de Fuentesaúco. Es la divisa de esta ganadería blanca y rosa.
Sin embargo, quizás, quien más haya venido a la plaza de Alaejos ha sido el ganadero de Torrecilla de la Orden D. Luis Martín Tejedor, ganadería que hoy lidia a nombre de la viuda e hijos de D. Luis, son los “Chulas”. ¿Cuántas veces hemos ido hasta la dehesa de La Guareña para presenciar el embarque de los toros y acompañar hasta Alaejos al camión que los transportaba? También, pero mucho antes, los toros de esta ganadería se traían a caballo hasta un encerradero, en ocasiones la casona de La Argentina, para desde allí conducirlos, también a caballo, hasta la Plaza. Eran otros tiempos en los que los encierros a caballo, con menos participantes, servían para eso, para encerrar a los toros. Hoy este tipo de espectáculos no se celebran tanto para encerrar los toros que después vayan a servir para la lidia, como para disfrutar únicamente de las galopadas de toros y caballos por el campo.
Los últimos años el ganadero que ha traído sus productos hasta nuestra plaza es D. José Luis Mayoral Villaseco. Pasta esta vacada en la dehesa de Castronuño. Es, por tanto, la ganadería más cercana a nosotros. Ello ha supuesto la oportunidad para todos los alaejanos de conocer en su hábitat natural al toro bravo. Para ello la colaboración del ganadero, hay que decirlo, ha sido siempre ejemplar, y así, de común acuerdo con nuestro Ayuntamiento han institucionalizado un día para que todo el pueblo pueda disfrutar viendo a los toros en el campo. Este día se ha fijado en el 15 de agosto, festividad de Ntra. Sra. de Asunción, el día que se expone la Mariseca, no puede encontrarse mejor fecha ni mejor medio de anunciar las Fiestas de la Casita.
En conversación reciente con el Sr. Mayoral nos comentaba su intención de crear una ganadería con sello propio, para ello, nos decía, se está procurando unas vacas del más puro encaste santacolomeño y que las pruebas que está haciendo con los sementales espera le den los primeros resultados dentro de dos o lo más tres años. Esperamos tenga el éxito que busca porque con ello también nos beneficiaríamos nosotros, además que la afición que demuestra D. José Luis Mayoral bien merece ese éxito.
Jaime Caballero