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JOSÉ SÁNCHEZ PONCELA

Historia de la villa de Alaejos. (1983)

Monografía sobre los toros (I). (2010)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[SÁNCHEZ PONCELA, José: "Historia de la villa de Alaejos", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 1983.]

 

HISTORIA DE LA VILLA DE ALAEJOS

 

 

Alaejos es hoy un pueblo grande y rico, que ha ganado en importancia lo que ha perdido en fortaleza.  Se ignoran sus primeros momentos en la historia.

 

¿Llamaríase antiguamente ALFAGUELO? (lugar de hayas) (1).  Quizás ALAETH (2).  También se dice por algunos que es la ALEXAMEO conquistada por Alfonso I a los árabes; creen otros que la fundó Alfonso III, no apareciendo con toda claridad hasta el reinado de Alfonso VI.  Alaejos y otros pueblos cayeron en poder del monarca antes de la rendición de Toledo en el año 1085.

 

Durante las revueltas del reinado de Juan II, en Alaejos estuvieron aposentados el infante Don Enrique y el almirante de Castilla.  Enrique IV el Impotente, que al subir al trono, hizo merced del pueblo a Don Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla y uno de los más revoltosos personajes de la época; éste fundó mayorazgo con Alaejos y la Villa de Coca.  Se cuenta que encerrada la reina Doña Juana en la fortaleza de Alaejos en poder de Alonso de Fonseca, para librarse de su prisión, una noche se fugó del castillo, descolgándose en una banasta y lastimándose, al caer, en la cara y en la pierna derecha.  Don Luis Hurtado, de la familia de los Mendozas, la tomó a las ancas de su mula y la condujo a Buitrago, donde se hallaba su hija Doña Juana.

 

Al principio del reinado de los Reyes Católicos, Don Alonso y Don Enrique de Aragón y el conde de Treviño, esperaron en Alaejos en el año 1476 la orden del rey Don Fernando para acudir a la conquista de Toro y Zamora, de cuyas ciudades era dueño Alfonso de Portugal.

 

Siendo emperador Carlos I, Don Álvaro de Fonseca, señor de Alaejos, y el alcalde Rodrigo Ronquillo, fueron los destructores de Medina del Campo en la guerra de las Comunidades, y ambos, no considerándose seguros en Castilla, después de poner en estado de defensa la fortaleza de Alaejos, pasaron a Portugal, donde embarcaron para Flandes para contar al emperador lo sucedido.

Alaejos en estas desastrosas guerras, tomó con calor el partido del rey, por cuya causa los comuneros de Burgos, Segovia, Medina del Campo y Ávila la estrecharon con frecuencia.

Una vez los de Medina del Campo, mandados por Luis de Quintanilla, cayeron sobre Alaejos cuyo alcalde era Gonzalo de Vela, y hubieron de retirarse a los cuatro meses de cerco, quedando en manos de los sitiados el famoso tundidor Bobadilla, quien fue colgado de una almena.

 

En tiempo de Felipe II, el nobilísimo Don Francisco de Fonseca, señor de la villa de Alaejos, fundó en el año 1572 el convento de San Francisco, de religiosos descalzos, el cual fue destruido por los franceses durante la guerra de la independencia (1808-1814).

 

Felipe III concedió las alcabalas de Alaejos a Don Antonio de Fonseca y Ayala, en virtud de la real cédula expedida en El Pardo, a 4 de diciembre de 1607.

 

En la guerra de la independencia, el general inglés Sir John Moore estuvo en Alaejos en diciembre del año 1808, el cual, por un pliego interceptado a un oficial francés y que iba dirigido al mariscal Soult, marchó inmediatamente a Mayorga a reunirse con la división mandada por Sir David Baird.

Más tarde, el 27 de noviembre de 1810, fue derrotado en las cercanías de la villa el famoso guerrillero Don Julián Sánchez por tropas francesas, habiendo quedado en el campo muchos soldados y vecinos del pueblo.

 

Era el señor de Alaejos el duque de Berwick, y percibía en señal de ello, parte de los diezmos y alcabalas, teniendo además derecho de nombrar los notarios del pueblo.

 

Las iglesias parroquiales de Santa María y San Pedro, bajo el punto de vista arquitectónico, pertenecen al orden dórico.  Son espaciosas, llamando la atención, en la primera, el altar mayor, el Cristo de la Luz, el artesonado del siglo XVI obra de Esteban Jordán, y en la segunda, el altar mayor, donación del ilustrísimo Sr. Don Juan Fernández Vadillo, Obispo de Cuenca y uno de los prelados más insignes de esta Iglesia.

Se conservan en buen estado las ermitas de Nuestra Señora de la Casita, patrona del pueblo, ¿y la del Cristo del Humilladero?  Acerca de la primera se cuenta que por el año 1490 la virtuosa Catalina de la Cruz, mujer de Rodrigo de Villaverde, vio al pie de una retama la imagen de la Virgen María, y oyó de sus sagrados labios que deseaba la edificasen en aquel sitio una ermita.  Los vecinos de la villa fabricaron inmediatamente una “Casita” mientras disponían materiales para levantar un templo grande y digno.  Sucedió que construida una capilla mejor y colocada la Santa Imagen en el altar mayor, por la mañana del día siguiente la hallaron en la primera habitación, y desde entonces y así viene llamándose a esta Santa Imagen: Nuestra Señora de la Casita, y está en la Capilla o Iglesia que la fabricaron...

Esta Santa Imagen de la Virgen es muy pequeña, y mide alrededor de 70 centímetros, aunque en la misma corta longitud y tamaño manifiesta grandeza, perfección y majestad de gran Señora.

 

Entre los hijos insignes de Alaejos, se citan a la familia Zabacos, tres de cuyos miembros sobresalieron.  Mención merecen por tanto, el General Zabaco, Don Pedro Manuel Zabaco, cura párroco de la Iglesia de San Pedro allá por el año 1718 y Don Rodrigo Zabaco, distinguido por el duque de Veragua, Alcalde Ordinario para el año 1740 por el Estado de Hombres Buenos.  El valeroso militar Don Cristóbal Salamanqués, Cristóbal Marqués, gobernador de Gravelinas.   Juan Salamanqués, general de artillería y gobernador de la plaza de Olivenza.  Don Juan de la Puente, presidente de Castilla.  Don Manuel Arias, que nació el 12 de noviembre de 1638, presidente de Castilla y gobernador del reino, arzobispo de Sevilla y cardenal de la Santa Iglesia Romana.  Don Juan Fernández Vadillo, obispo de Cuenca.  Francisco Lucas Parada de Lozoya, Jerónimo, electo obispo de Zamora.  Don Pedro Salamanqués, electo obispo de Ávila y confesor del emperador.  Don Antonio Payno, obispo de Orense y Zamora y arzobispo de Sevilla.  El P. Valerio de Ledesma, jesuita, que nació el 23 de marzo de 1556.  Fray Manuel de San Bernardino, franciscano.  P. Juan Carrasco, de la religión de Clérigos menores, que murió el 6 de octubre de 1712, a los setenta y tres años de edad.  Fray Francisco Fernández, franciscano, que nació el 16 de agosto de 1568.  P. Bernardo Recio, jesuita, que nació el año 1714.  Y Fray Miguel de Alaejos, de éste último, prior de San Lorenzo el Real, refieren las crónicas de la Orden, que habiendo sido consultado por Felipe II en un negocio importante, contestó enérgicamente al rey, el cual dijo entonces:

“Como no faltó un San Ambrosio para un Teodosio, tampoco un Fray Miguel de Alaejos para un Felipe II”

 

Alaejos es una de las quince villas de la Guareña y pertenece a la orden militar de San Juan...

 

Es patria de Don Manuel Villaescusa y Perlines, insigne canonista del siglo XVII y autor de varias obras de dicha facultad.  A principios del siglo presente florecieron el ilustre médico Don Antonio Hernández Morejón, Don Sebastián Hernández Morejón, que renunció a un obispado en América; y Don Marcos, también sacerdote y hermano de aquellos.

 

Alaejos fue el primer pueblo, después de Valladolid, donde se estableció la Sociedad Económica de Amigos del País.  Estas asociaciones patrióticas, auxiliares poderosas de la política administrativa y focos de instrucción y de beneficencia, de laboriosidad y desarrollo de la industria y de las artes, fueron favorecidas y fomentadas por Carlos III y sus ministros.  La de nuestra población se fundó en el año 1785.

 

El castillo de Alaejos, rodeado por un foso ancho y profundo, era de piedra de forma cuadrada y a los lados cuatro baluartes.  En el año 1590 se desmanteló, y su artillería fue trasladada a Segovia.  Su dueño lo abandonó a sus vecinos para que aprovecharan sus sillares no quedando de él más que lo bastante para acreditar su solidez y echar de menos su gallardía.  Del convento de San Francisco existían pequeños restos, como también de la ermita de Santa Ana, los cuales fueron destruidos por los franceses.

 

El escudo de Alaejos es de forma rectangular cuadrilonga, redondeado en su parte inferior.  Sobre campo de azul una estrella de ocho puntas de plata, con perfiles de sable (negro) y corona ducal timbrada.

 

El fundamento de la economía de Alaejos es la agricultura.  La industria se encuentra limitada a la construcción, a un taller de máquinas agrícolas con fundición y a una fábrica de tejas y ladrillos.

En los últimos años, mención especial merece el auge experimentado en el sector de la hostelería.

 

 

Palma de Mallorca, mayo, 1983.

José Sánchez Poncela.

 

 

NOTAS

(1) Así se interroga D. Francisco Fernández González.

(2) Pelayo de Oviedo dice: “Vi obsedit civitates Sarracenorum etc. Cepez eas et castella similitercepit Toletum, Talaveram, Santa Eulaliam, Maquedam, Alfamin, Arganzan, Magerit Olmos, Canales, Cosatalifan, Talamanca, Uredam, Guadalfajáram, Pitam, Ribas, Qaraquey (seu Caracoyam), Moram Alarcóm, Alvende, Consocram, Uclés, Mosatrico, Concham, Almudobar, ALAETH, Valeranican, etc

 

BIBLIOGRAFÍA

Guía de España.  Castilla la Vieja (Dionisio Ridruejo).

Recuerdos y bellezas de España.

Crónicas de Juan II

Archivo de Simancas.  Mercedes, Privilegios.

Crónica de Enrique IV.

Historia de España.

P. Juan de Villa Fañe, Compendio Histórico de los principales Santuarios de Nuestra Señora en España. Madrid, 1726.

Madoz, Diccionario.

Diccionario Geográfico Universal.  Barcelona. 1831.

Libro Vallisoletanos Ilustres.

Diccionario Enciclopédico Salvat.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[SÁNCHEZ PONCELA, José: "Monografía sobre los toros (I)", Programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Casita , Ayuntamiento de Alaejos, 2010.]

 

MONOGRAFÍA SOBRE LOS TOROS (I)

 

 

El antecedente del toro fue el URO. Era un toro salvaje que en la prehistoria vivió en Europa. En las cuevas de Altamira – Santander – hay constancia de que los pintores de Cantabria inmortalizaron los toros.

En los valles que abarcan los ríos Tigris y Eúfrates – Mesopotamia,  “país entre ríos” – se hacían sacrificios rituales de toros, hace más de cincuenta siglos.

Ya en tiempos de los Iberos, el toro era un símbolo de la fuerza y la fecundidad en el campo. En la sabia Grecia – en Creta – con motivo de las fiestas de Primavera, se celebraban juegos con participación de los ciudadanos, en algunas ocasiones tenía lugar el sacrificio de un toro. En los frescos del palacio de Knosos, se ve como los jóvenes manifestaban su hombría saltando sobre las astas de la bestia.

Estos espectáculos tenían lugar en el siglo XI a. de C., Dionisio el rey – toro recibió estos sacrificios rituales, con el objeto de aplacar a los dioses, o de obtener de ellos alguna gracia. El pueblo cretense era rico, pacífico, de espíritu alegre, aficionado a los deportes, a las fiestas y espectáculos – algunos de tauromaquia – TAUROKATHAPSIA -, que significaba: “captura festiva del toro, salto del toro, rito y sexo a la vez y después sacrificio”. Eran manifestaciones de la cultura Minoica y semejantes a nuestras corridas de toros.

El dios – toro, indio – europeo, brama entre nubes y se transforma en el dios del tiempo, en Zeus y Dionisio griegos o en el Indra indio.

Ese toro fecunda a la hembra con su semen y al campo con la lluvia.

Minos – toro se une a Pasifae y nace el Minotauro, Zeus – toro se una a Europa (¡nacemos nosotros!). En la mitología griega, a través de Zeus que tomó la forma de engendrador y raptó  a la ninfa Europa. En el mito olímpico, la princesa de origen fenicio llamada Europa llegó a Grecia, concretamente a Creta, subida en un toro ensabanado, en realidad era el dios Zeus que iba disfrazado y así poder secuestrar a la joven doncella.

El toro animal sagrado, adscrito a lo divino, divinidad en si mismo.

Como se ve, el toro toma distintas formas: el toro animal, el toro – mito, el dios – toro y el dios del tiempo.

En Creta no lo deifican, tampoco simboliza la divinidad, sirve como víctima adecuada que aplaca a los dioses. El toro, animal sacrificado a la divinidad en la Creta Minoica, se saltaba el toro, cuando se celebraban las corridas “cretenses”. El mito de Teseo -  históricamente se le considera el primer matador -, capturó al toro y lo llevó a sacrificar a Atenas, sujeto de una cuerda.

Desde allí ha llegado hasta nosotros a través del Mare Nostrum o Mediterráneo, manifestando así, el carácter sangriento y trágico de estos ritos. Los cuernos rituales llegan desde el otro extremo del Mar Mediterráneo hasta Mallorca – toros de Costixt -. Los ríos que fecundan la tierra de Grecia e Italia se les otorgaba el símbolo de los cuernos. En la ciudad de Toronto (Canadá), en su Royal Museum, conservan una escultura cretense hecha de marfil y oro, es una sacerdotisa delante de un toro, cuya actitud es igual a la de un banderillero de hoy que citara al quiebro al animal, para poner un par “reunido y en todo lo alto”, como lo hace el torero Antonio Ferrera, o el Fandi, por ejemplo.

 

            Los asirios mencionaban las cacerías de uros más de 1000 años a. de C. El Emperador Julio César en sus “Comentarios de la guerra de las Galias” habla del URUS, un animal muy codiciado por la gran dificultad de captura. En tiempos de este emperador, en Roma con ocasión de juegos de índole circense, tenía lugar la lucha entre el toro y el hombre. Se defendía con espada y escudo, el forcejeo tenía lugar tratando de derribar al toro agarrándole por los cuernos. Hay testimonio de lo narrado anteriormente, lo cuenta en su Historia Natural Plinio el Viejo.

En la Roma de entonces – que es tanto como decir el centro del Orbe – tenía lugar en el Coliseum romano la lucha del Gladiador cristiano contra el toro. En la película Quo Vadis ¿Dónde vas?, se ve este hecho histórico. El escritor Ovidio da testimonio que para citar al toro se le mostraba a distancia un pañuelo rojo.

En la dominación romana de la Península Ibérica – entonces se denominaba Hispania – introdujeron en nuestros solares el sacrificio de los toros.

Alfonso X El Sabio, el de Las Cantigas, en una “cantiga”, la Virgen contiene al toro desmandado, que causa el pánico: el toro de la boda. Este rey en su compilación histórica, la denominada Crónica General, concluye que se corrían toros en aquella época.

San Juan de Sahagún detuvo a un toro desbocado, en Salamanca, con aquella famosa frase de “tente necio” que dio nombre a una calle que aún existe. Trataban de cortar la pasión irracional, dionisiaca, pagana con la razón cristiana.

De una tercera de ABC, del profesor y académico, Francisco Rodríguez Adrados. Idem del periodista – director y académico, Luis María Ansón.

Damos un salto en el tiempo. En Bayona (Francia), hay rastros taurinos desde 1289. Aunque la primera corrida en aquella ciudad data de 1853.

En el año 1081 en la ciudad castellana de Ávila se celebró la primera corrida de toros – Festejo nupcial taurino -, el motivo fue el enlace matrimonial, del infante Sancho de Estrada.

En la coronación de Alfonso VII en 1135, se celebró una fiesta real de toros en Varea (Logroño).

De Pamplona, hay constancia que la primera corrida celebrada en la ciudad fue en 1385.

El Papa español Alejandro VI (1492-1503) Borja – Borgia natural de Játiva (Valencia), mandó celebrar con una corrida de toros en el centro de la Ciudad Eterna, Roma, la toma de Granada por el Ejército de Isabel y Fernando – Reyes Católicos -.

El Emperador Carlos I de España y V de Alemania, nació en Gante (Flandes), reinó en España entre 1516-1556, lanceó un toro bravo – se supone de Raso de Portillo – en la Corredera de Valladolid, para celebrar el nacimiento de su hijo – que nació en nuestra ciudad – el futuro Rey Felipe II.

Los toros servían entonces como entretenimiento – entrenamiento a los caballeros de la Corte, por tanto, ¿hay arte más noble que la Tauromaquia?. Los primeros en practicarla fueron los caballeros hijosdalgo y la nobleza desde el caballo, más tarde echó pie a tierra y tomaron el testigo miembros del pueblo llano. El toreo es para mucha gente una de las Bellas Artes actualmente. En 1612 el rey Felipe III otorga el primer privilegio para que se celebren corridas taurinas en plazas cerradas.

A propósito de plazas de toros, junto al Coliseum Romano de Nimes, en Arlés (Francia) tienen por coso taurino un anfiteatro romano construido en el siglo I.

Las corridas de toros actuales, son probablemente el último arte de la antigüedad que se conserva.

 

Fue el diestro Pepe Hillo quien puso los cimientos del toreo antiguo que enlaza de algún modo con el moderno. Su Tauromaquia data  de 1796. Pepe Hillo y Pedro Romero fueron los toreros que inauguraron la plaza de toros de Ronda (Málaga). Es un bello edificio de estilo neoclásico. El ruedo es el más extenso del mundo. El arte de torear – como lo entendemos hoy – nació en España en la poética civilizada y culta Ronda, siendo su plaza la más antigua de todas. Es donde se celebran las corridas “Goyescas”, las dio auge el maestro Antonio Ordóñez; hoy sus nietos los toreros Fran Rivera y Cayetano tienen a bien vestirse de aquella guisa para torear con trajes, vestidos de torear o ternos que de las tres maneras se llaman – los toreros los utilizaban en la época de Francisco de Goya -. Digo lo de la civilizada y poética Ronda, porque allí nació Francisco Giner de los Ríos, el fundador de la Institución Libre de Enseñanza. La plaza de toros de Ronda es la más antigua  de España, data de 1755, y en ella el famoso torero Pedro Romero  fundó la escuela rondeña. El toreo a pie nació en Ronda.

El cineasta y director cinematográfico americano  Orson Welles, conocido mundialmente por haber hecho la película Ciudadano Kane –según los entendidos- una de las cinco mejores películas de todos los tiempos. Sus cenizas están depositadas en el pozo de la finca de Antonio Ordónez en Ronda del que era seguidor y amigo.

 

Los toros son majestuosos y pacíficos cuando están en  su hábitat. No hay animales más bellos que el toro bravo y  el caballo, hay quien asegura que son de los más bellos de la creación, su morfología es espectacular. Los toros - quiérase o no – son un baluarte de nuestra cultura. Son “o han sido” como un caleidoscopio de la vida española. Es difícil entender parte de la Historia sin mencionar los festejos taurinos y de la sociología política de España, que se pierde en la lejanía de los tiempos, a pesar de su carga bárbara y ritual que conllevan la celebración de las corridas, están de plena actualidad. En la antigüedad a Iberia se la denominaba la piel de toro, porque tiene una forma parecida su contorno.

Es lo cierto que: los toros vertebran España, cruzan la frontera de los Pirineos y cada vez tienen más aceptación en Francia. Hacen singladura del Océano Atlántico y nos enlazan con los países hermanos de Hispanoamérica: Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela. Nuestro vecino Portugal también es un país taurino con sus diferencias y muy significada en el toreo a Caballo es el insigne maestro, Joao Maura.

La llamada “Fiesta Nacional Española” es como un espejo de nuestro modo colectivo, de ser, pensar y sentir – con todas las excepciones que haya menester -. Pero nobleza obliga, debemos por tanto, dejar constancia de lo que es y representa para España …., al mundo de los toros le debemos afecto antiguo y reconocimiento, agradecimiento y gratitud reciente.

 

Hay que superar la actitud de juzgar mucho, e intentar comprender más y mejor. Las corridas de toros son, un espectáculo: bárbaro, hermoso, con mucho riesgo y emocionante. El toreo es la más culta de todas las fiestas. El toreo es una de las grandes expresiones artísticas del que han tomado inspiración genios y artistas de todos los tiempos.

Como muestra un botón, Federico García Lorca dejó escrito que: “el toreo es, probablemente, la riqueza poética y vital mayor de España, increíblemente desaprovechada por escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado”. El arte taurino está hermanado con el arte literario.

Habiendo nacido en Alaejos – Valladolid – Castilla la Vieja –.

                                   Tierra de Campos, campos de tierra.

                                   Tierra de pan llevar.

                                   Tierra de año y vez

                                   Tierra de palabras y vino

                                   Tierra de toros ….

 

Es difícil sustraerse a toda esta realidad. Los toros forman parte de mi cultura primigenia. Sobre los toros hace falta “¡ Luz, más luz!”. Mientras un torero o rejoneador sean capaces de emocionar al público que acude a las plazas, con un toro, la fiesta tiene larga vida. Eso sí, sin riesgo y la emoción en el juego entre la vida y la muerte, el toreo no es nada, se convierte en un pegapases.

Alrededor de las corridas de toros se ha acumulado una riqueza cultural. Son un espectáculo, probablemente el más emocionante, porque lo que está en juego es la vida y la muerte. El componente artístico de la fiesta no admite duda. El toreo igual que la vida, debe emocionar y conmover.

El toreo es, entre todas las artes, la más loca y probablemente la más profana; imperativamente debe aunar emoción y autenticidad.

Se de auténticos aficionados a los toros, entre cuyas cualidades se encuentran: que son civilizadas, cultas, sensibles, bondadosos, ponderadas, tolerantes, etc.

Lo popular generalmente se desprecia, sin embargo, es la sabiduría del pueblo. Aunque a decir verdad, hay mucho ritual y costumbres en la fiesta. A mi entender toro y torero – cuando se acoplan bien – forman un grupo de transformación, un binomio cercano a una simbiosis, todo muy personal y cargado de belleza estética. Hay que defender la Fiesta en inteligencia de que es como un bien en si misma, con valores culturales y artísticos, morales y estéticos. Y sociales – económicos y ecológicos, por que se garantiza una biodiversidad de más de medio millón de hectáreas de nuestro suelo dedicadas a la crianza del toro.

Hoy es extensa la información, aunque no se puede decir lo mismo del conocimiento. Esta es una de las razones del éxito de la televisión – se sustituye el ver por el pensar – si no es lo suficientemente buena la información, no se puede establecer debate constructivo. 

 

Aprovechando que en estos días la alegría cotiza al alza.

Felices Fiestas de Nuestra Señora de la Casita

Seguir con Salud

                                           José Sánchez Poncela

                                   Palma de Mallorca, primavera 2010

 

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