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PREGÓN DE LAS FIESTAS DE NUESTRA SEÑORA DE LA CASITA 2007

Buenas tardes a todos. 

Sr. Alcalde, miembros de la Corporación, autoridades, reina de las fiestas, damas de honor, pueblo de Alaejos, visitantes...

En primer lugar quiero manifestar que es un honor para mí volver a dirigirme a vosotros a través de este pregón y agradecer al Sr. Alcalde que me llamara y me diera todas las facilidades para estar aquí.  Él sabe muy bien que mis obligaciones me impiden hacerlo en septiembre.  Quiero también exponer mis disculpas públicas a Dña. Cristina Aguado, anterior alcaldesa, que me lo pidió en varias ocasiones.

Escrito, esto que voy a decir, no está.  Para mí ha sido una sorpresa que se me imponga esta insignia, que prometo llevar y que de verdad agradezco a todos, al Alcalde y a todo el pueblo de Alaejos.

La verdad es que son varias las circunstancias por las que he aceptado este honor: la fecha que lo hace posible, el que D. Carlos Mangas, alumno que tuve en el colegio sea vuestro nuevo Alcalde, y el que se celebre el 75 aniversario de la inauguración de las Escuelas y por ello se homenajea a maestros y maestras, compañeros y compañeras que aquí ejercitamos nuestro magisterio y educamos a muchas generaciones.  Estoy seguro que dentro de muy pocos años, en que llegará la jubilación, la única razón sería volver a Alaejos simplemente.

Mis  recuerdos de Alaejos están siempre presentes y unidos al hecho de mi paso por la Alcaldía en aquellos difíciles pero apasionados años de la transición.  Aquel 1979, yo tenía 29 años, en que se celebraron las primeras elecciones democráticas tras mucho tiempo.  No voy a ser yo quien juzgue aquellos años, pero ahora que tengo la ocasión pido perdón a aquellas personas a las que no pude satisfacer en sus necesidades. 
No quiero olvidar tampoco a los que nos han dejado en los últimos años.  A algunos los conocí y trate y he sentido que terminaran ya su camino.  Algunos de vosotros o familiares cercanos han tenido que emigrar a otras tierras buscando un futuro mejor.  Sin embargo, siempre que pueden, vuelven a Alaejos a recordar vivencias de infancia y juventud.  Para ellos también mi comprensión y el deseo de que puedan volver.

Como todos sabéis en 1932, es decir, hace 75 años, se inauguraron las dos Escuelas Graduadas, siendo alcalde D. Felipe Alonso Medina y Directores accidentales Dña. Práxedes Manzano y D. Manuel Varas.  Era el 22 de octubre de 1932.  En 1928 el Ayuntamiento había hecho entrega de los solares en el alcacer al Castillo,  actual Ronda del Castillo, y en la Plaza de Hernández Morejón.
Quiero destacar lo que se escribió en el acta de la sesión de constitución de la Junta de maestros de la Escuela Graduada de niños: “...los maestros, todos jóvenes y con ideas modernas, coinciden en transformar la escuela de tipo memorístico en la escuela más activa...”  Desde entonces la escuela ha sido el reflejo de la sociedad que le tocó vivir y sería prolijo hacer una exposición de la historia desde entonces hasta la actualidad

Mis recuerdos están también ligados a estas escuelas en las que ejercí quince años, los últimos cinco como Director. Cómo olvidar aquellos paseos por el campo, o aquellas estufas de carbón que algunas veces se atascaban y teníamos que abrir los balcones para que saliera el humo en pleno mes de enero, cómo olvidar mis intentos de inculcar el amor por la lectura, incluso con audiciones de los discos con las voces de los actores Nuria Espert, José Miguel Velloso y Agustín González  recitando los versos de Miguel Hernández o escuchando las canciones de Serrat en su disco con los poemas de D. Antonio Machado; cómo olvidar aquellos nuestros intentos de apertura invitando a personas, recuerdo a Jesús el calderero y tantos otros, para que explicaran sus oficios y experiencias.  No puedo olvidar los periódicos escolares que hacíamos con una vieja multicopista, donde muchos de vosotros y vosotras hicisteis vuestros intentos como escritores y periodistas; ni puedo olvidar nuestros partidos en el patio, las excusiones, las plantaciones de árboles...

En 1976 las escuelas no tenían nombre, yo mismo sugerí años más tarde que se llamaran Miguel de Cervantes, pues Cervantes vivió en una de las mayores épocas de esplendor de Alaejos, el siglo XVI y principios del XVII, cuando tenía más de 4.000 habitantes, es decir, era una importante villa en el camino de Valladolid a Salamanca, que Cervantes, seguramente, conoció.  En una de sus Novelas Ejemplares, “El Licenciado Vidriera”, cita los vinos de Alaejos.  ¿Qué mejor nombre que el del más grande escritor en lengua castellana?
Desde el año 1900 en que se creó el primer Ministerio de Educación, que se llamó de Instrucción Pública y Bellas Artes, no cabe duda que se han dado en España grandes avances en la educación  Solo daré unos datos.  En 1932, fecha de inauguración de las escuelas de Alaejos, el analfabetismo en España llegaba al 32 por ciento, es decir, uno de cada tres españoles era analfabeto y las 32.680 escuelas existentes eran casi todas unitarias.
Luis Bello, cronista del periódico “El Sol”, que realizó un viaje por España durante varios años denunciando la precaria realidad de las escuelas del país escribía: “...yo considero la escuela como un instrumento de trabajo, como un arma en manos de un pueblo en lucha por su propia cultura... algo más hay que hacer, por lo tanto, que construir edificios.  Hay que defenderlos,  infundirles calor y vida.  Ya sé que la tarea es gigantesca.  Se trata nada menos que de construir una nación”.
Defendamos las escuelas, en ellas se promueven valores como la democracia, la participación, la solidaridad, la tolerancia, la paz.

Si algo une a los pueblos, a sus gentes, a los que aquí viven, a los que os visitan, son sin duda alguna, las fiestas.
Las fiestas se remontan al origen de los tiempos y se han ido transformando y adaptando.  En documento del Archivo Municipal de Alaejos de 1688, hace más de 300 años, se dice textualmente que “...D. Antonio de Vargas se obliga a dar 5 toros para la festividad del santísimo Sacramento que se han de correr en la plaza pública de esta villa el día 17 de este presente mes y año y darlos encerrados en la calle donde se acostumbra hacer el encierro...”.  Desde hace unos años se han vuelto a celebrar los encierros a caballo.  Pero vivimos el presente y el programa de festejos lo refleja perfectamente con la variedad de actividades: toros, deportes, cine, teatro, espectáculos musicales, certámenes literarios, concursos...
Las fiestas son una manifestación cultural más que hay que cuidar y mejorar.  No todos los pueblos pueden presumir, como lo puede hacer Alaejos, de tener calles y plazas, estas casas nobles, estas iglesias... y su historia y sus gentes.  Conservarlo siempre, no permitáis que la villa pierda su pasado, pero pensar también en el futuro.
Alaejos lo merece, y merece que los próximos días sean días de entendimiento, de diversión.  Alaejos tiene que seguir en medio de la llanura castellana con sus torres apuntando a lo más alto, como símbolo de un pueblo que nunca morirá. 
Yo deseo que Alaejos prospere, pero sobre todo que sea un pueblo feliz.
Viva Alaejos.

Adelio Castaño Casquero.

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